He de reconocer que mis últimas entradas, en clave de humor,
no han tenido la acogida que esperaba el autor. Además, sería un error bromear sobre la
situación política, aún con la resaca de la gran
fiesta de la democracia, y sabiendo que por aquí, cuando la mitad celebra
algo, la otra mitad está de luto. Hasta el punto de que -supongo que conocen el
reciente caso-, un miembro de toda la vida de la Falange se afilió al PSOE unos
días antes de morir; su hijo, muy defraudado, preguntó a su padre: “papá, ¿cómo nos haces esto, después de toda
una vida de orden y valores?”, a lo que el moribundo anciano respondió: “hijo mío, ¡mejor que muera un puto rojo, y
no uno de los nuestros! “.


. CANDIDATO B:

Por cierto, que fui a votar con mi hijo Max, de tres años, y
salió del colegio llorando porque en la fiesta no había patatas, ni chuches.
Para sosegarlo comencé a contarle un cuento, empezando por el relamido “érase una vez…”. “Papá, ¿por qué todos
los cuentos empiezan así?”-me interrumpió- “no, hijo, últimamente todos
empiezan por “cuando estemos en el
gobierno…” –respondí-.
Obviamente, todos tenemos nuestros principios y nuestra
ideología, los cuales, por cierto, no tienen por qué identificarse con los de
ninguno de los partidos políticos que se presentan a unas elecciones (si es que
dichos partidos tienen una ideología, principios y valores determinados, de lo
cual tengo muchas dudas). Y como los partidos no tienen convicciones, sino las
personas que los dirigen, entramos en lo que podríamos denominar “la teoría
Marxista”, así nombrada por basarse en la afirmación del gran estadista
Groucho Marx: “si no le gustan estos
principios, tengo otros”. O sea, que antes que perder votos, vamos a decir
lo que sea, que ya nos recomendará el comité de sabios del partido las más
modernas técnicas de comunicación para que encima quedemos como Dios.
Curiosamente, quien suscribe se ha dedicado durante bastante
tiempo a estas cosas de la comunicación, lo cual lo convierte en uno de los
mayores escépticos del mensaje político. “¡Hay que ver qué bien habla el
candidato!”, “¡Qué bien le sienta el traje!, “¡Qué inteligencia!”, “¡Rebosa
honradez!”, y ahora viene la más peligrosa de las afirmaciones: “¡Qué
carismático!”.
Si eres carismático y bien parecido puedes ser presidente (sin
duda, pues los más recientes candidatos ni siquiera cumplían estos requisitos),
pero los de arriba te temerán y no saldrás en las fotos. La política actual se
basa en crear interferencias para que el mensaje político, si es que existe, no
limite el número de votantes potenciales. El resto consiste en adular a tu
candidato, y en salir en las fotos bien colocado, ya que para la mayoría de
esos 60.000 políticos españoles a sueldo, ésta supondrá la única oportunidad en
la vida de tener Poder, vivir bien, cobrar dietas, disfrutar de un coche
oficial, deleitarse con la adulación de la servidumbre… y trabajar poquito, y
sin riesgo.
Ayer no podía dejar de pensar en ese pobre hombre, colocado, a dedo
(como el resto), el 112, ó el 188, ó el 19 de su respectiva lista. Lástima de
artista, se va a quedar sin VISA, sin Ipad,sin Ipod, sin ADSL en casa, sin dietas, sin
secretarias, etc., etc. ¿Cómo se puede perder tanto en tan poco tiempo? ¡Menuda
tragedia! ¡Y encima los que ocupan esos puestos no tienen que hablar nunca en
el Congreso (y en el Senado aún menos…)! ¡Sólo tienen que votar lo que digan
los carismáticos! (no en vano, dicen los administradores de bancos de órganos
que los cerebros de estos políticos son los más cotizados para trasplantes, por
no estar apenas usados). Pues eso, que me dan mucha pena, aunque seguro que hay
alguna comisión, departamento, dirección general, Consejo de empresa pública o
fundación donde se pueda evitar incrementar el desempleo aún más, sobre todo si
se trata de gente fiel y agradecida, que merece una VISA pública como el que
más.
No se crean ustedes que luego tienen remordimientos para desenfundar
la VISA, no. El otro día me contaba un amigo que a su mujer le habían robado
las tarjetas de crédito, pero él no lo había denunciado porque el ladrón las
estaba utilizando con mucha más mesura que su esposa. Pues eso, que menos gasta
un ladrón que un carismático (o aspirante a ello) con una tarjeta pagada por
todos nosotros.
Y si hablamos de nivel cultural medio: no recuerdo el nombre
del Alto Cargo que fue víctima hace unos días de un robo en la biblioteca
privada de su nueva mansión. Al pobre le robaron los dos libros que tenía, ¡y
aún no había terminado de colorear el segundo! Una verdadera lástima.
Y qué me dicen de los viajes oficiales. Menudos viajes de
placer, sobre todo cuando para el pueblo llano el único viaje de placer
asequible consiste en llevar a la suegra a la estación de la Renfe.
Quizá por todo esto se había propuesto limitar el número de
mandatos a dos: uno en el gobierno, y otro en la cárcel, aunque su aprobación no
fuera finalmente tenida en cuenta.
Y si han tenido el valor de leer hasta este punto (Iron-Man, seguro), Les rogaría que
participaran en el siguiente acertijo político, y expresaran libremente su
derecho democrático a votar (en sentido figurado) al candidato que más
confianza les merezca:
. CANDIDATO A:
- Rodeado de corruptos.
- Consulta a astrólogos.
- Casado, aunque tiene dos amantes.
- Fuma tres paquetes de cigarrillos diarios.
- Bebe 10 Martinis cada día.
. CANDIDATO B:
- Despedido de su empleo en dos ocasiones.
- Se levanta a las 12 de la mañana todos los días.
- Tomaba opio en la universidad.
- Fuma habanos continuamente y bebe media botella de whisky cada noche.
. CANDIDATO C:
- Militar condecorado.
- Vegetariano, no fuma.
- Bebe una cerveza ocasionalmente.
- Pareja estable.
Soluciones:
A: Franklin D. Roosevelt; B: Winston Churchill; C: Adolph Hitler.
¡Pues no tenemos peligro, ni nada!
