lunes, 21 de noviembre de 2011

ANALISIS POLITICO -SERIO-:

He de reconocer que mis últimas entradas, en clave de humor, no han tenido la acogida que esperaba el autor. Además, sería un error bromear sobre la situación política, aún con la resaca de la gran fiesta de la democracia, y sabiendo que por aquí, cuando la mitad celebra algo, la otra mitad está de luto. Hasta el punto de que -supongo que conocen el reciente caso-, un miembro de toda la vida de la Falange se afilió al PSOE unos días antes de morir; su hijo, muy defraudado, preguntó a su padre: “papá, ¿cómo nos haces esto, después de toda una vida de orden y valores?”, a lo que el moribundo anciano respondió: “hijo mío, ¡mejor que muera un puto rojo, y no uno de los nuestros! “.

Por cierto, que fui a votar con mi hijo Max, de tres años, y salió del colegio llorando porque en la fiesta no había patatas, ni chuches. Para sosegarlo comencé a contarle un cuento, empezando por el relamido “érase una vez…”. “Papá, ¿por qué todos los cuentos empiezan así?”-me interrumpió- “no, hijo, últimamente todos empiezan porcuando estemos en el gobierno…” –respondí-.
Obviamente, todos tenemos nuestros principios y nuestra ideología, los cuales, por cierto, no tienen por qué identificarse con los de ninguno de los partidos políticos que se presentan a unas elecciones (si es que dichos partidos tienen una ideología, principios y valores determinados, de lo cual tengo muchas dudas). Y como los partidos no tienen convicciones, sino las personas que los dirigen, entramos en lo que podríamos denominar “la teoría Marxista”, así nombrada por basarse en la afirmación del gran estadista Groucho Marx: “si no le gustan estos principios, tengo otros”. O sea, que antes que perder votos, vamos a decir lo que sea, que ya nos recomendará el comité de sabios del partido las más modernas técnicas de comunicación para que encima quedemos como Dios.

Curiosamente, quien suscribe se ha dedicado durante bastante tiempo a estas cosas de la comunicación, lo cual lo convierte en uno de los mayores escépticos del mensaje político. “¡Hay que ver qué bien habla el candidato!”, “¡Qué bien le sienta el traje!, “¡Qué inteligencia!”, “¡Rebosa honradez!”, y ahora viene la más peligrosa de las afirmaciones: “¡Qué carismático!”.
Si eres carismático y bien parecido puedes ser presidente (sin duda, pues los más recientes candidatos ni siquiera cumplían estos requisitos), pero los de arriba te temerán y no saldrás en las fotos. La política actual se basa en crear interferencias para que el mensaje político, si es que existe, no limite el número de votantes potenciales. El resto consiste en adular a tu candidato, y en salir en las fotos bien colocado, ya que para la mayoría de esos 60.000 políticos españoles a sueldo, ésta supondrá la única oportunidad en la vida de tener Poder, vivir bien, cobrar dietas, disfrutar de un coche oficial, deleitarse con la adulación de la servidumbre… y trabajar poquito, y sin riesgo.
Ayer no podía dejar de pensar en ese pobre hombre, colocado, a dedo (como el resto), el 112, ó el 188, ó el 19 de su respectiva lista. Lástima de artista, se va a quedar sin VISA, sin Ipad,sin Ipod, sin ADSL en casa, sin dietas, sin secretarias, etc., etc. ¿Cómo se puede perder tanto en tan poco tiempo? ¡Menuda tragedia! ¡Y encima los que ocupan esos puestos no tienen que hablar nunca en el Congreso (y en el Senado aún menos…)! ¡Sólo tienen que votar lo que digan los carismáticos! (no en vano, dicen los administradores de bancos de órganos que los cerebros de estos políticos son los más cotizados para trasplantes, por no estar apenas usados). Pues eso, que me dan mucha pena, aunque seguro que hay alguna comisión, departamento, dirección general, Consejo de empresa pública o fundación donde se pueda evitar incrementar el desempleo aún más, sobre todo si se trata de gente fiel y agradecida, que merece una VISA pública como el que más.
No se crean ustedes que luego tienen remordimientos para desenfundar la VISA, no. El otro día me contaba un amigo que a su mujer le habían robado las tarjetas de crédito, pero él no lo había denunciado porque el ladrón las estaba utilizando con mucha más mesura que su esposa. Pues eso, que menos gasta un ladrón que un carismático (o aspirante a ello) con una tarjeta pagada por todos nosotros.

Y si hablamos de nivel cultural medio: no recuerdo el nombre del Alto Cargo que fue víctima hace unos días de un robo en la biblioteca privada de su nueva mansión. Al pobre le robaron los dos libros que tenía, ¡y aún no había terminado de colorear el segundo! Una verdadera lástima.
Y qué me dicen de los viajes oficiales. Menudos viajes de placer, sobre todo cuando para el pueblo llano el único viaje de placer asequible consiste en llevar a la suegra a la estación de la Renfe.

Quizá por todo esto se había propuesto limitar el número de mandatos a dos: uno en el gobierno, y otro en la cárcel, aunque su aprobación no fuera finalmente tenida en cuenta. 
Y si han tenido el valor de leer hasta este punto (Iron-Man, seguro), Les rogaría que participaran en el siguiente acertijo político, y expresaran libremente su derecho democrático a votar (en sentido figurado) al candidato que más confianza les merezca:

. CANDIDATO A:          
  • Rodeado de corruptos.
  • Consulta a astrólogos.
  • Casado, aunque tiene dos amantes.
  • Fuma tres paquetes de cigarrillos diarios.
  • Bebe 10 Martinis cada día.

. CANDIDATO B:
  • Despedido de su empleo en dos ocasiones.
  • Se levanta a las 12 de la mañana todos los días.
  • Tomaba opio en la universidad.
  • Fuma habanos continuamente y bebe media botella de whisky cada noche.

. CANDIDATO C:
  • Militar condecorado.
  • Vegetariano, no fuma.
  • Bebe una cerveza ocasionalmente.
  • Pareja estable.



Soluciones: A: Franklin D. Roosevelt; B: Winston Churchill; C: Adolph Hitler.
¡Pues no tenemos peligro, ni nada!




lunes, 14 de noviembre de 2011

Mi Tableta

Nota: si bien la brevedad no deja de ser una virtud, he decidido completar la entrada algo más. Gracias a los que vinieron para nada.

Pues estoy encantado con mi tableta. Ni siquiera cuando, aún mozuelo, uno se preparaba a conciencia para cruzar la meta de algún que otro triatlón de larga distancia (penúltimo, a ser posible), pudo quien suscribe presumir de tableta.


Creo que mi reciente obsesión por la tableta la provocó el exceso de peso. Es decir, que las aerolíneas se han vuelto tan cabronas que ya hay que recortar kilos como quien prepara con minuciosidad el material para escalar el Cerro Torre.

Resumiendo: sustituir el ordenador portátil por uno de estos inventos reduce el peso del equipaje unos cuatro kilitos (lo cual es una pasta, si tienen en cuenta lo que expolian por cada kilo que sobrepase el ridículo límite permitido, especialmente las temidas low cost).

Les saludo desde Londres, gracias a mi nueva Blackberry Playbook. Sorprendentemente, soy más de BB que de IPad, …sobre todo desde que los canadienses me ofrecieran un 50% de descuento por ésta. Además de porque cabe en el bolsillo de un traje, puede que uno no sea el mayor fan de Apple desde que comprara varios álbumes en el ITune ése y luego, con mensajes amenazantes sobre derechos y licencias, no le dejaran moverlos del ordenador del trabajo. Dichos discos fueron, por cierto, pagados a un precio desorbitado -teniendo en cuenta lo que las discográficas ahorran en CDs, distribución, intermediarios…-. Como revancha, he pirateado la biografía de Steve Jobs, de la cual, por cierto, no sale muy bien parado este icono de la innovación, tan venerado por todo aquel que no lo conociera personalmente...

Con un click he grabado la mayoría de mis CDs "modernos" (unos 300). También otros 30 ó 40 de clásica y óperas, con excepción de Wagner & cia, que son capaces de liquidarte la memoria con unas pocas de sus interminables partituras.

Los libros se leen que es un primor, sobre todo si atenúas al máximo el brillo de la pantalla. Además de el del Jobs (por cierto, que copió el nombre Macintosh a una empresa de audio, y el de Apple, aparentemente, bajó de los cielos, según los evangelios de Juan, Pablo, Jorge & Ringo -propietarios de Apple Records y su afrutado logo-), acabo de leer el Tom Clansy de turno, La muerte de Ivan Illich, de Leo Tolstoi, del cual nos examinará Atalanta próximamente; el Madame Bovarie (en versión original), el Delibes de los cipreses, y un par de libros de esos que te enseñan a sonreír mientras te dan de hostias: El poder del ahora, y otro con toneladas de mantras, ambos muy adecuados para los tiempos que corren. Bueno, también recomiendo Un currante a eso de la amanecida, de Elías Madrid, sobre las aberraciones lingüísticas que, en boca de periodistas y políticos, escuchaba en la radio de su coche mientras se dirigía al trabajo a eso de la amanecida (si se fijan, este tema da para ampliar la colección en volúmenes y volúmenes).

Todo esto gracias a mi tableta (bueno, tampoco están de más los programas y aplicaciones para trabajar, que no están los tiempos para muchas fiestas).

Por cierto, que tanta tecnología me tiene varias semanas en el dique seco. No hay tiempo para todo y tengo unos 300 kilómetros de carrera aplazados, además de alguna que otra ronda de golf, que me tiene últimamente buscando aplicaciones Blackberry que ayuden a meter la bola en la calle de vez en cuando . Eso sí, cuando no estoy de viaje intento dedicar unos momentos cada día a mis guitarras (especialmente ahora que estoy grabando el Hotel California, de los Eagles, a pesar de que Don Felder & Joe Walsh no se dejen, ¡no son nadie, los tíos! Por cierto, que solía viajar con una guitarrilla de viaje (caja tamaño violín y mástil normal), pero cualquiera se atreve a llevársela, con la pinta de metralleta que tiene…