jueves, 18 de febrero de 2010

¡Qué locura de ciclismo!

Ya os podéis imaginar que la megalomanía no tiene límites en Dubai. El otro día salí a correr, desde cerca del edificio más alto del mundo, sobre una pista de caucho construida sobre Jumeirah Beach para correr sin dolor de patas –medida cada 100 m-, y a escasos centímetros de un doble carril bici, ambos terminan junto al hotel más caro del mundo.

Tramo de la pista de Jumeirah, Dubai (no soy yo)

No es que esté muy rápido últimamente, pero me sorprendí corriendo en paralelo junto al tipo más tonto del mundo, calzando los patines más caros del mundo. A medida que él aceleraba, yo hacía lo propio. Mi ritmo, así como mis pulsaciones, aumentaron de mis habituales 6’/km y 120 ppm, a por debajo de 4’ y por encima de 160, respectivamente. Creo que hice un 3 mil esprintando,… y aguantando el ritmo del moro tontolhaba (no batí el record de la pista, que creo lo tiene una mujer con burqa en un día de mucho viento). Como es lógico no era muy diestro sobre ruedas. Al llegar a una zona rocosa donde la pista se corta durante unos metros volví a sentir la satisfacción del finisher: España 1; Emiratos Arabes Unidos 0.¡Lección 1: lo más duro de patinar... es el asfalto! ¡Menudo hostión se dio!

Recuerdo aún más anécdotas de este tipo, aunque no todas las he vivido en primera persona. ¡Ah! Esta también va de tontolhabas pichaflojas: de nuevo sucedió junto a la playa, esta vez en Malibú. Había alquilado una bici y estaba haciendo unas millas. Cuando adelanto a un tipo, lo miro de arriba abajo y veo que no lleva culotte, ¡ni nada! de cintura para abajo. Me río, y le digo: “¡macho, que se te va a quemar con el sol!” Y el muy tonto me contesta: “ es que el otro día salí sin camiseta y se me puso el cuello como un tronco, así que hoy mi mujer me ha obligado a salir así”…

Otro día paré a comprar Coca-Cola en una gasolinera repleta de ciclistas. Mientras me tomaba un respiro me inmiscuí en la conversación que mantenían dos colegas a mi lado. El que estaba a mi izquierda pregunta a su amigo, que se ve que era profesor de universidad:
-“¡Tío, vaya bici más chula te has comprado, aunque parece que no es
de tu talla–“Caray, no se puede tener todo: el otro día iba paseando por la Casa
de Campo y me encontré con una alumna;


debía estar muy sofocada, porque empezó a quitarse la ropa, y cuando estaba
completamente desnuda me dijo: “todo esto que ves es tuyo… si me apruebas”,
así que cogí la bici y volví a casa dando pedales”.
–“Gran decisión, si te hubieras quedado con la ropa te habría quedado
pequeñísima”-
contestó el otro espabilao...

Un amigo, policía de aduanas destinado en Algeciras, me contó esta anécdota, también ciclista: estando una vez de servicio vio cruzar la frontera hispano-marroquí a un ciclista tremendamente sospechoso, pues cargaba una gran mochila a su espalda, más dos alforjas sobre la bici. Tras un minucioso registro descubrieron que no cargaba más que arena. Por supuesto, le obligaron a vaciar las mochilas y analizaron la composición de la arena, pero no encontraron mezcla alguna. Al día siguiente volvió a cruzar. Mi amigo pensó que el día anterior les había puesto a prueba, pero esta vez caería en sus manos. Volvió a registrarle, analizaron la arena,… y nada de nada. Así durante un mes. Unos días más tarde descubrieron en una tienda de bicicletas de Cadiz 16 Cervelos, 10 Cannondale y 4 Scott que habían adquirido ilegalmente…

Y es que lo importante es ser positivo en la vida. Otra vez, un colega, conductor de autobús, salió a rodar unos kilómetros conmigo. Al entrar en Murcia se nos cruzó un niño y casi lo parte por la mitad, y el muy cabrón va y le dice: “¡Acho, alégrate, pijo, que casi siempre que paso por aquí es con el autobús!”…

La última también va de ciclistas, polis y árabes: Hace unos meses se comentaba que el hijo del jeque Mohammed de Dubai había venido a la región de Murcia para ver si se la quedaba. Un día cualquiera, el insigne triatleta Pedro Mª Campoy había salido a cumplir con un entrenamiento de fuerza en bici, con tan mala fortuna que partió las bielas. No tuvo más remedio que hacer auto-stop para regresar a Aguilas. Tras 45 minutos de espera paró un Ferrari. Se trataba de un árabe, posiblemente el príncipe de Dubai, quien muy amablemente intento introducir la bicicleta en el coche de todas las formas posibles. Ante dicha imposibilidad, sacó del pequeño portabultos una cuerda remolcadora, ató un cabo al chasis del Ferrari, y el otro al manillar de la bicicleta de Pedro. El árabe condujo con suma tranquilidad. De pronto, un Porsche a gran velocidad hizo que el príncipe se olvidara de su invitado, a pesar de los gestos que éste le hacía a través del espejo retrovisor. Unos minutos más tarde un policía de Aguilas los ve pasar y llama por radio: -“Central, ¡un Ferrari y un Porsche acaban de pasar por la Carretera de la Playa a más de 250 km/h!”, -“¿En qué dirección iban?”, -“No, no, si lo malo no es eso…, lo peor es que el Perico Campoy va detrás en la bici pidiéndoles paso!”…

(Perdona, Perico: ¡a ver si ahora no te van a comprar las ruedas por mi culpa!).

Flanqueado por el gran Stani y la gran esperanza murciana (masculina, claro, que la femenina es Mabel, su mujer), Pedro Mª Campoy

miércoles, 10 de febrero de 2010

Sory, hay am niu

Hoy he comido con unos árabes aún más ricos que yo, todos inmaculados con sus autoplanchables zobes (túnicas). Tras hablar un rato de trabajo la conversación ha derivado hacia “lo único”: coches nuevos. Mientras uno presumía de Range Rover nuevo, los otros le aconsejaban sobre carroceros que se lo personalizan en un plis plas. Llegado mi turno, todos me miran con envidia cuando les comento que he comprado mi segundo Scott, todo de carbono. Añado que éste no lleva ruedas de carbono, por ser más todoterreno que el anterior. No saben de cuál se trata, pero seguro se imaginan que es algo como un Viper, o Arrows, que transforma los Lamborghini

Sobre las 4 pm me despido de ellos, ya que he quedado en ir a conocer las nuevas instalaciones de un cliente, para lo cual tomo un taxi que me lleva a tomar por saco, y más.

Sobre las 6 pm la jornada toca a su fin. Me piden otro taxi para volver al hotel y salgo a esperarlo fuera. Media hora más tarde allí sigo. No me importa mucho, ya que hoy me he levantado pronto para hacer una hora de elíptica, abdominales (que falta va haciendo) y estiramientos, y no tengo prisa. A las 6,30 un empleado de la empresa me acerca a la avenida más cercana, a fin de encontrar un taxi más fácilmente.

Para amenizar la espera aprovecho para llamar a mi jefe. Estoy preocupado por él, ya que el ministro Blanco ha propuesto reducir su sueldo dos tercios, pues es controlador. ¡Es controlador que te cagas!: “¿dónde estás?¿A quién has visto?¿Has firmado?¿Por cuánto?...”.

A las 7,30 sigo esperando, agradecido por el buen tiempo que hace, y recordando el día que casi acabo en un calabozo por aquí cerca intentando coger un puto taxi ( http://ramon-jetlagman.blogspot.com/2009/03/el-gym-de-los-jeques.html ).

Un rato más tarde me decido a cambiar de sentido -que no de acera-, y a buscar una parada de autobús. Mientras espero pasan dos taxis y les hago el alto. El segundo para.

- “Buenas tardes, al hotel Intercontinental, por favor”
- “Sory, hay am niu”
- “OK, a la avenida Al Mina”
- “Sory, hay am niu”
- “OK, Al Mina, con Jeque Rashid
- “Sory, hay am niu”

Se conoce que el tipo –jovencito recién llegado de Pakistán- había dado menos clases de inglés que de conducir, así que le digo en español:

- “Anda, tira pallá, a ver si entre los dos conseguimos llegar a algún sitio”.

En Dubai no es difícil orientarse, sobre todo teniendo delante el edificio más alto del mundo. ¡La madre que lo parió!: ¡no sé si no han pagado a Iberdrola, o qué cojones pasa, pero el edificio, inaugurado hace unas semanas, está totalmente apagado! Menos mal que consigo ver la luz antipiñas para aviones…

Como era de esperar, el niu se pasa mis indicaciones un par de veces, aunque conseguimos rectificar –“no, si encima el muy sinvergüenza me clavará por la carrera”-.

A las nueve menos cuarto llegamos al hotel: -“¡Mira, tío, hotel Intercontinental, ya no eres tan niu como antes ¿verdad?!” Me da tanta pena que hasta le doy propina.

Como ya se ha hecho tarde me voy directamente al restaurante. Me sirve el mismo chico sensible de ayer. Como sabe que los gorditos endomorfos solemos ser adorables va y me sonríe coquetamente (… si me hubieras conocido cuando yo era Jetlag-Man te habrías enterao, cacho sarasa). Para que se de más prisa, también sonrío y le pido una cerveza.

Decido beber un par más, por si con el puntillo se me pudiera ocurrir algo gracioso que contaros. Lo acompaño con un plato al curry tan picante que si me descuido paso del blog y escribo un comentario en la web de La Guarra de las Galaxias.

¿He dicho picante? Cuando vuelve a pasar el sensible se enternece al verme llorar. Seguramente pensaba que me sentía nostálgico pensando en mi Manolo,… ¡pero es que lo que creía que eran judías, no eran sino chiles de no sé dónde, y me dejaron hasta sin respiración!

Terminé de cenar, pedí la cuenta, y firmé con un número de habitación equivocado,… por si acaso.

martes, 2 de febrero de 2010

Frases inteligentes de políticos

Lo cierto es que ha sido muy interesante dedicar un rato a buscar frases irónicas e inteligentes de políticos. He comenzado por los nuestros, después con los del más allá. Me parecía haber escuchado una hace unos años, pero no la he podido encontrar. Lo mejor es que entre tanta búsqueda han aparecido muchas citas interesantes. Aunque me atrae más la ironía británica, tipo Oscar Wilde, o Monty Python, creo que os gustará recordar alguna de las frases de este mano a mano entre el gran pensador marxista, Groucho Marx, y el siempre original Woody Allen. Las impares son del primero (siempre se pierde algo al traducirlas):

  1. La política es el arte de buscar líos, encontrarlos, hacer un diagnóstico erróneo y aplicar medidas equivocadas.
  2. Mi vida amorosa es terrible: la última vez que estuve dentro de una mujer fue la estatua de la libertad.
  3. Sólo uno de cada mil hombres es un líder,… los otros 999 siguen a las mujeres.
  4. ¿Encontrar a Dios? Ufff, es mucho más difícil que encontrar un fontanero un domingo.
  5. Encuentro la televisión muy educativa,… cada vez que alguien la enciende me voy a otra habitación a leer un libro.
  6. Cuando mis padres recibieron la llamada del secuestrador se pusieron manos a la obra inmediatamente: alquilaron mi habitación.
  7. Detrás de cada hombre exitoso hay una mujer,… y detrás de ésta, su esposa.
  8. Básicamente, mi mujer era una inmadura: cuando yo tomaba un baño aparecía y hundía mis patitos.
  9. Gracias, he tenido una velada maravillosa,… aunque no precisamente la de hoy.
  10. La bisexualidad multiplica las posibilidades.
  11. El hombre no puede controlar su propio destino,… su mujer lo hace por él.
  12. La única vez que mi mujer y yo tuvimos un orgasmo juntos fue cuando el juez firmó los papeles del divorcio.
  13. Hay una forma de saber si un hombre es honesto: ¡pregúntaselo! Si contesta que sí, no es de fiar.
  14. No creo en la reencarnación, aunque siempre llevo una muda limpia en el maletín.
  15. Me niego a hacerme socio de un club que acepte mi solicitud.
  16. La gente buena duerme mejor, pero los malos se lo pasan mejor durante el día.
  17. Nunca olvido una cara,… pero en su caso haré una excepción.
  18. ¿Y si todo fuese una ilusión y nada existiese? Creo que pagué demasiado por esa alfombra.
  19. Antes de hablar tengo algo que decirles….
  20. Estoy en contra del sexo antes del matrimonio: siempre se acaba llegando tarde a la iglesia.
  21. ¡Esos son mis principios! Y si no le gustan,… tengo otros.
  22. Estoy muy orgulloso de este reloj: mi abuela en su lecho de muerte me lo vendió.
  23. Tengo la intención de vivir para siempre, o morir intentándolo.
  24. No creo que mis padres me quisieran: pusieron un oso de verdad en mi cuna.
  25. La próxima vez que me encuentre contigo recuérdame que no te hable.
  26. La mejor forma de recordar siempre el cumpleaños de tu mujer es olvidarlo una vez.
  27. Todo el mundo es igual al nacer –excepto republicanos y demócratas-.
  28. No veas la muerte como el fin, sino como una buena forma de recortar tus gastos.
  29. ¿Servicio de habitaciones? Tráigame una más grande.
  30. Estuvimos pensando si irnos de vacaciones o divorciarnos. Decidimos que un viaje sólo dura un par de semanas…
  31. Perseguí a una chica durante años, hasta descubrir que teníamos los mismos gustos: ambos estábamos locos por las mujeres.
  32. El sexo es como el bridge: si no tienes una buena compañera te hará falta una buena mano.