
¡Cómo se ponen por una pistolita de nada!
Continuando con el capítulo anterior, creo que no hay duda de que la seguridad más tocapelotas del planeta no es árabe, o persa, sino estadounidense. La única diferencia radica en que, tarde o temprano, los yankies te dejarán llamar a un abogado. A este respecto, y teniendo en cuenta que prometí a Sislen, y al doc DD, que acabaría escribiendo sobre Buffalo, hago gala de la brevedad y precisión que me caracterizan y me pongo a ello:
12 de octubre de 2006, día de poco trabajo, y mucho conducir, pues quiero ir desde Toronto, hasta Boston. Pero antes hay que hacer los deberes: salgo temprano del hotel y me voy al lago de enfrente. Me cruzo con una señora y le pido muy cortesmente que me ayude a subir la cremallera de mi nuevo neopreno: sale corriendo. Una segunda paseante se presta a hacerlo, mientras repetía: “you're nutts, man”.
Meto un pie en el agua ¡uufff!-¡Joerrrr, si es casi verano! (digo para mis adentros, pues la voz no me sale del cuerpo). Ya estoy en el agua,... y ya la siento descender a través del cuello del disfraz de triatleta -segundo “uufff”-. Empiezo a nadar. Pronto decido cambiar la táctica ESQUEMA, por la TLM. A pesar de ello no tardo en salir.
Nota del autor: ESQUEMA= Esta Sí Que Me Ahogo; TLM= Tocarse La Minga.
Regreso a donde no debía haber salido, preparo trastos, hago el check-out, y al coche.
Hora y media más tarde estoy con los clientes que tenemos en un sitio muy chulo, sin sequía, llamado Niagara. Tras una hora con ellos, echo un vistazo al río -adjunto foto-, y me preparo para cruzar la frontera canadiense-Yankie (que se fastidien, perdón, se jodan, que las cataratas son infinitamente más chulas desde el lado canadiense).
Hora y media más tarde estoy con los clientes que tenemos en un sitio muy chulo, sin sequía, llamado Niagara. Tras una hora con ellos, echo un vistazo al río -adjunto foto-, y me preparo para cruzar la frontera canadiense-Yankie (que se fastidien, perdón, se jodan, que las cataratas son infinitamente más chulas desde el lado canadiense).

Llego a la aduana. No espero problemas, ya que llevo matrícula de Quebec, y aquí ni los paran.
-Buenos días, pasaporte. ¿Español? ¿Viene en coche desde allí?
-Uuummm, no, señor, vengo de Montreal, Quebec.
-Estacione y espere allá.
Como decía un tal Yasukazu Hamada, en 1944: “¡Cagoentós los putos yankies!”.
Una hora más tarde: -Acompáñeme. Ya me encuentro frente a una multitud de ventanillas, atendidas por amabilísimos agentes de inmigración:
-¿A dónde va?
-A Boston.
-¿Boston Georgia, Boston Kentucky, o Boston Massachusetts?
-Boston Massachusetts.
-¿Para qué?
-A visitar a un cliente.
-¿A qué se dedica?... ¿Cómo se llama su cliente?
-Martin Abbot Co. Ltd.
Tengo el gusto de conocer a un nuevo agente: -Acompáñeme (pues vale).
Seis horas más tarde, sigo esperando en una especie de calabozo, sin comer ni beber. Al rato:
-¡Ramón Doval!
-¡Sí, señor!El nuevo colega habla “español”:
-¿Tú porqué usted miente es delito federal y inmigración ley americana?
-¡La hostia santísima del copón divino! ¿Cree usted que se me ocurriría mentir a inmigración de Estados Unidos?
-Usted tu mientes sabes.
-Perdón, señor,
¿le importaría decirme qué ha ocurrido, pues debe ser un malentendido?
-¡Usted tu no va a Boston!
-¿Cómo?
-¡No hay ningún Martin Abbot en Boston!
-Pero..., siento haberles hecho trabajar tan duramente sin necesidad; mire, aquí tengo la tarjeta de visita de M.A.
Unos minutos más tarde: -Usted no va a Boston, vas a Hingham. Puedes continuar.
Hingham es a Boston lo que Majadahonda es a Madrid. Como para acabar en Guantánamo, los cabrones...
Tengo unas ocho horas de coche por delante. Había intentado evitar otro aeropuerto, y aprovechar para disfrutar de la ruta a través de los estados de Nueva York y Massachusetts, pero ya no me da tiempo. Total, paro en el aeropuerto de Buffalo a preguntar horario y precio del vuelo más próximo: sale en una hora, por 120 $. Aparco bien el coche, saco las muestras, una muda y, por supuesto, las zapas y otras herramientas indispensables. Llego al hotel, en Boston, y voy directo al gym, para cumplir con los deberes aplazados por la mañana. Después, merecidas langostas de New England para cenar (tiradas de precio, y buenísimas).
Efectivamente, M.A. no estaba en Boston, por lo cual pago 220 $ al satisfecho taxista. De regreso, Tim Martin me lleva, sobre todo para presumir de nuevo descapotable, aunque se agradece igual.
Nuevas colas, nuevas esperas, mismos asientos estrechos, y mismos mensajes tocapelotas por la megafonía del avión. Tras una hora y cuarto de vuelo, uno de estos mensajes del comandante llama mi atención: -”Señoras y señores, no tenemos más remedio que permanecer en vuelo circular alrededor de Buffalo, con el fin de dar tiempo a los servicios de mantenimiento para limpiar la pista adecuadamente”. Coño, ¿qué habrá pasado?: un derrame de combustible, o algo así. Miro a través de la ventanilla, pero está nublado. Por fin descendemos, y ya a unos metros de tocar tierra descubro que absolutamente todo está cubierto por un enorme y blanco manto. ¡Qué cojones ha tenido el captain! El siguiente mensaje nos informa de que las maletas no van a poder ser recogidas, pues no hay suministro eléctrico en toda la ciudad. En la terminal sólo funcionan las luces de emergencia. Esta era la última etapa de mi viaje, aunque regresaba a casa desde Toronto, así que decido olvidarme de las muestras (esperando manden la maleta a España... algún día). Lo importante va conmigo.
-¡Imágenes reales de aquel día!-
Llego al aparcamiento. El suelo ya está relativamente limpio, pero los coches son irreconocibles, así que me paso hora y media, medio congelado, dándole al botoncito de la llave, esperando ver el tenue destello de los intermitentes bajo la capa de nieve, o escuchar el ahogado bip-bip.
Lo consigo, pero no estoy nada entusiasmado: estos hijos de puta no dejan escapar a nadie sin pagar, y como las vallas, y los aparatos electrónicos, no funcionan, tienen que hacer todo el proceso manualmente. ¡Otras tres horas de suplicio!

Tenía mis dudas, pero ahora sí que estoy seguro de que no voy a poder seguir hacia Canadá. Además, oigo por la radio que la situación es de caos total. Tendré que buscar un hotel por aquí, y no será nada fácil.

Buffalo es una ciudad fantasma. Sólo se ven luces de coches, inmóviles,... y nada de hoteles. Decido salir de las calles principales. Ahora sí que no se ve absolutamente nada, y empiezo a pensar en pasar la noche en el coche, lo cual no es nada recomendable, pues no llevo abrigo, y no queda suficiente gasolina como para dejar el motor y la calefacción en marcha mucho tiempo. De pronto, alguien da unos golpes en mi ventanilla. Abro, y un tipo me pregunta si estoy buscando hotel. Por supuesto, le respondo que sí. Hago unas eses con el coche, a fin de ver lo que hay a mi alrededor, entro en un callejón a mi derecha y aparco como puedo. No vuelvo a ver a Norman Bates.

El hostelero regresa con una linterna, que me ilumina, pero no evita que me hunda en la nieve hasta la cintura. Le pregunto si tiene algo para cenar, y me contesta que no funciona absolutamente nada. Un rato más tarde ya estoy en la cama, después de casi dejarme los dientes en el grifo del cuarto de baño.
Al amanecer descorro las cortinas. No entra mucha luz, pues la nieve cubre gran parte de la ventana. Seguimos sin electricidad, y estoy muerto de hambre, así que decido volver al coche, poner la radio, y desaparecer de Estados Unidos lo antes posible.
Primer problema: no veo el coche. Me concentro en orientarme. Finalmente, creo que debe ser uno de los montículos ubicados frente a unas casas a mi derecha. Saco las zapas de la maleta, meto la chaqueta y me pongo varias capas de ropa de entretiempo. Con nieve hasta la cintura, me aproximo al presunto coche. Una vez allí, empiezo a quitar nieve, a fin de comprobar que se trata del mío, aunque, como no es “realmente mío”, no lo llego a reconocer. Entonces recuerdo que en el llavero está escrito el número de la matrícula. En efecto, se trataba del mío.
Empiezo a hacerme cargo de la situación, y llegan las dudas: ¿Cómo vas a sacar el coche de aquí? ¿Qué te vas a encontrar al final de la calle? ¿Te quedarás atascado hasta la próxima primavera? De pronto oigo que una puerta cercana se abre. En seguida, una amable voz femenina me dice: “Hey! are you nutts? (y ya van dos en 24 horas). La señora, ciertamente amabilísima, me dejó hasta llamar a España, ya que los móviles seguían sin funcionar, y temí que en casa pudieran estar preocupados. Después, me informó de que la ciudad estaba bajo toque de queda, y estaba prohibido circular, con excepción de los servicios de emergencia y el ejercito. Al parecer, todos los fenómenos meteorológicos malignos se habían dado de hostias sobre el Lago Erie, junto a Buffalo, y habían provocado la mayor tormenta de nieve del siglo, inesperadamente. ¡También me dejó una flamante pala quitanieves!
30 metros me separaban de la calle transitable. En una hora había conseguido limpiar unos 6 metros (lo justo como para que los bajos del coche no se atascaran). Total, que hoy me ahorraría el gimnasio, pues aún quedaban cinco horitas de distracción. Un rato más tarde llegaron varios currantes. Se conoce que su coche también estaba inmovilizado, por lo cual estaban encantados, así que no dejaron de mirarme, y animarme, mientras fumaban un cigarrillo tras otro. Cuando sólo faltaba un metro, me ofrecieron su ayuda, la cual rechacé con rotundidad y evidencia (vamos, con un literal “¿os tocáis los cojones, y ahora os vais a ir con la satisfacción de haber hecho la buena acción diaria? ¡Esto lo acabo yo solo, que soy JetLag-Man!" Lo gracioso es que para cuando acabé, ya habían seis coches con el motor arrancado, esperando para reestacionar en zona civilizada (debería haberlo tapado otra vez nada más salir el primero...).
La ciudad estaba desierta, y los semáforos no funcionaban. La radio no dejaba de repetir la prohibición de circular, así que temía encontrarme con patrullas militares. De todas formas, era inevitable, pues sólo unas cuantas calles eran transitables. Oigo una sirena, no sé si es por mí, pero decido parar, bien para esconderme, o para dar comienzo al show del panocho murciano, que no entiende la radio, ni sabe lo que es la nieve. No pasa nada, así que sigo buscando alguna indicación que me dirija a Niagara, o Canadá.

Encuentro la autopista hacia el norte, pero temo más que nunca encontrarme con un peaje, y acabar allí mi huida. Está peligrosísima. El coche apenas cabe entre los muros de nieve, y resulta muy complicado mantenerlo estable. De pronto, junto a un puente, un coche patrulla me repite que está prohibido circular, y que regrese de dondequiera haya salido. Pues como he venido de Toronto, y pasan de seguirme -y de disparar-, a Toronto vuelvo...
¡Increíble!: Tan sólo unos kilómetros al norte de Buffalo se acaba la nieve. En Niagara apenas ha nevado. Veo la frontera. Lo voy a conseguir. Estoy en la aduana. Un agente canadiense se dirige a mí, bajo la ventanilla, y me dice: “adelante, que tenga un buen día”. Un kilómetro más adelante veo un luminoso de Tim Horton's: ¡Las mejores muffins, cookies y brownies de América del Norte!

27 comentarios:
que aventuras Ramon!!
no lo debiste pasar demasiado bien esa noche en ese hotel 5 estrellas, ja, ja!!!
Hola Ramón, no nos conocemos pero sigo tu blog y tus aventuras. De verdad, lo que no te pase a ti no le pasa a nadie.Por favor si tienes más relatos aventureros, no dudes en escribirlas...
Un saludo
Ibon madariaga
Tu estás nutts pero de verdad!y además no te hace falta apuntarte a viajes de aventura,pq los tuyos, ya lo son.;)
Me ha gustado eso de "Español... ¿viene en coche desde allí?"
Dagal, te mereces un comic, "Las aventuras de Jelag Man" ¿Qué tipo de adversidades tendrá que superar hoy nuestro héroe sin perder el buen humor?
Una cosa de digo, mucho peores los obstáculos del mundo civilizado que los de escalar montañas o hacer el Ironman.
Un saludo y mantén el ritmo de publicación.
Mi má!!
EEUU: 1 de cada 3 alumnos de "high school" contestaron en un test de cultura general q no sabian donde estaba Spain. 1 de cada 3 q estaba "cerca de Mexico"
CANADA: apenas hay armas, las puertas d las casas siempre estan abiertas, la gente es amable...
“adelante, que tenga un buen día”.
Ultimamente te estás superando con creces... oye, cuando deje mi curro o él me deje a mi, hay plaza en el tuyo???
Es verdad que involuntariamente te ocurren cosas, pero otras veces, por no parar quieto... te metes en cada berenjenal!!!
De todas formas, eres un hombre muy experimentado y da la sensación de que encontrarte en situaciones peculiares, que te suponen un reto, te gusta.
Le da la chispa de "riesgo" a tus viajes.
Parece que no te amilana nada.
O sí?
Si es que sí, cuenta, cuenta, que seguro que ahi hay otra anécdota.
:)
Dicen que no hay mayor suerte que nacer en el momento adecuado, en el lugar adecuado. Le das una vuelta de tuerca y estás en el momento en el que suceden las cosas, casi en el lugar que no debes. Tremendo.
Diosssss, Ramón.... es que cada una de tus aventuras, aventurillas o aventurazas no solo son bestiales, es que las cuentas deliciosamente!
escribe un libro... je je, muy chulo el blog.... keep going.
Nico
Muchas gracias a todos por vuestra impagable amabilidad.
Ruth: no lo sé, no volví a ver a Norman Bates, y el hotel lo ojeé por la mañana. Cuando se ha dormido en igloos...
Bienvenido, Ibon, y muchas gracias, maquinón. Yo también te leo a ti amenudo, pero no me he manifestado. Me cuesta estar a vuestra altura, así que escribo cada vez menos.
Rachel: un poco nutts sí que estoy, pero no siempre pasan cosas raras. A veces me libro (cuando has estado mucho en un sitio, es un auténtico coñazo).
Son muy burrillos los yankies, Esparsaco. No me pasan tantas cosas, lo que pasa es que soy muy viejo. Tienes razón, en el monte se viven pocas cosas, pero muy intensamente; aquí abajo, pasa de todo, y casi todo son porsaqueces varias.
Gracias Furi: comentario agotador, pero positivo,... espero.
Juankir: Tienes razón en todo: en USA, un ingeniero puede ser Hommer Simpson para el resto de las cosas. Me encanta Canadá, no puedo decir nada en su contra (¿que ya quedan muy pocos canadienses, tal vez? -aunque los inmigrantes suelen ser cultos-).
Gracias, chulo. Me cuesta estar a vuestra altura blogera, por eso me prodigo poco. Mi trabajo está bien para un soltero, así que te recomendaré, pero igual se mosquéa una ilustre comentarista.
Gracias, cuñadita: lo más gracioso es que una vez estuve planteándome ser Iron-Man, de esos que salen por la tele. Aquello sí que era un reto, y cuando más achaques tenía, más me enganchaba el reto. Cuanto más difícil, más interesante (pero no se lo digas a tu madre...).
Tienes razón, Xocas. De todas formas, a mí no me ha pasado nunca nada traumático, así que no me puedo poner trascendental. Cuando se hacen cosas, pasan cosas, y no es para tanto (espero que no nos toque nunca vivir situaciones duras de verdad, que las hay).
Muchas gracias, prima Concha. Cuando oigo algo así de una contadora (no es por la bici) como tú, siento no dedicar más tiempo a repasar y retocar las entradas. La verdad es que tengo mucha suerte con los seguidores que me ha concedido este valle de lágrimas.
Bienvenido, Nico, y muchas gracias, maquinón. Yo también te sigo. Espero que me esperes en Elche -o mejor, nos saludamos antes de salir-.
pues sí que tenía tela la aventura de Buffalo!! gracias por compartirla pero ¿qué no te ha pasado a ti?
Eres un pupas...
Eso era nieve, Sislen, y no lo de Vitoria, jeje. Ya ha contestado Dani a tu pregunta: soy un pupas.
Dani: yo también te quiero, compañero.
Muy bueno...
Pero no se, no se.. sigo sin verlo claro. .. bueno quizás en en Canadá haya Langostas
porque usted es el amo, que si no me enfadaria por su alevosa y nocturna neozelandesa publicacion de no una sino dos entradas estando yo ausente sin poder comentarlas.
eso no se hace.
(que dificil es escribir al reves)
y las aventuras que te quedan.
besitos y abrazos kiwis, dd & A
Ramon me quedo pegado a tus vivencias¡¡ Da gusto leerte¡
Un abrazo
Acho! eres un agonías! tampoco es para tanto, cuenta lo que te pasó en Fuente Alamo! eso si que es duro, jajaja,
Hace tiempo que no e digo ná, bueno que no te escribo ná ... me he puesto unpoco al día ¡¡eres la monda!! bueno o te hacen ser la monda vaya "aventurillas" las tuyas ,me pasa a mi lo que a ti con lo de Bostón y aún estoy en el hotelazo ese que te reservaron para 5h ¡¡qué pandilla de "impresentables"??!!
Bueno pues que sigas con tus relatos y nosotros que los disfrutemos.
Besicos
amos a ver si nos enteramos, kiwimate=A.
encantada de conocerte, Mr Quitanieves.
Gracias, Guadi: en el NE de USA hay langostas a punta pala, y baratas (hay hasta una cadena de comida semi-rápida llamada Red Lobster).
Kiwidocs: estaba de viaje y llegó una moderada inspiración. Ahora he vuelto a quedarme en blanco.
Gracias, Pedro. Nos vemos en Elche (¿tu chica también?).
Stani, macho, ¡no me mentes Fuente Alamo, que me acojonas!
Gracias, Akela, te echaba de menos. Veremos cuando se me ocurre algo nuevo que contar...
Perdona kiwidoc. You're right. Tendrás doble comisión por comentar. Aún tengo agujetas de quitar nieve...
Escribe, coño...
Dani: que estoy sufriendo constipación narradora, y he perdido la poca creatividad que me quedaba.
Estoy empezando a pensar que nos engañas... Tú en realidad eres novelista, o confeccionas gúias de viajes. Vaya batallitas tío. La de mundo que estamos viendo a tu vera. Un abrazo!
Publicar un comentario en la entrada