Otra cosa que me molesta especialmente es encontrar todos los gimnasios y piscinas cerrados en vísperas de festivos, por ejemplo, el 24, o el 31 de diciembre por la mañana. Cuando yo trabajaba en la industria del espectáculo, es decir, que era profesor de tenis en resorts (como se dice ahora), me podía olvidar de librar un solo día en julio y agosto, o los fines de semana, o Semana Santa/ Navidad/ puentes, etc. Ahora resulta que cuando mucha gente tiene unos días libres, los servicios también se los quieren pillar. Así va España.
Como no hay mal que por bien no venga, la imposibilidad de nadar y pasarme por el gimnasio me permitió batir mi propio record de carrera a pie. El lunes salí de casa, dando rodeos, con mis siete euros para pagar el gimnasio en el bolsillo del chandal. Se trataba de un buen calentamiento, ya que vivo en pleno monte, en las afueras de Murcia. Iba bien. Tras unos 4 km descubrí que este super-gym, el de los siete euros la sesión, también estaba cerrado ¿Qué podía hacer? No me tocaba correr. Ya el día antes había hecho una hora de bici más de lo previsto -y ahora intento cumplir a rajatabla los mandamientos del Sensei-. Total, sigo corriendo, pero en lugar de dirigirme hacia casa continúo monte abajo, en dirección contraria, sabiendo que en las próximas horas me esperaban múltiples tentaciones navideñas. Estoy impresionado, tengo unas sensaciones magníficas y me creo Forrest Gump, con siete monedas de euro sin parar de dar el coñazo en mi bolsillo derecho, perdón, izquierdo. Llego a una carretera que sube hasta mi urbanización, pero decido cruzarla y continuar. “Cuidado, macho, que luego hay que subir siete kilómetros y te va a tocar hacer auto-stop”. Una hora y diez minutos, y 14 km más tarde llego al siguiente cruce. Se acabó la fiesta: ¡todo para arriba! Los siete euros empiezan a producir un desequilibrio en mí, y me pregunto si debería tirarlos, o bien meter una piedra de un peso equivalente en el bolsillo contrario. Bajo un poco el ritmo, pero me sigo encontrando Forrest Gump total. Decido evitar la zona del campo de golf para tragar menos humo de los coches y me meto en otra urbanización, ésta sin salida hacia la mía. No importa, dejo la carretera y me voy campo a través. ¡La leche, éste no soy yo! ¡20 km de los duros y sin pasar de 155 ppm! Unos minutos más tarde veo que la senda atraviesa la verja, por cierto, rota, de mi urbanización. Ultimo km y sin enterarme. Al final, casi 23 km, en 1h55’, y siete euros –y la madre que los parió- ahorrados ¡Esto funciona!
Bueno, perdón por el tocho, pero es que llevaba 43 años esperando correr así y he querido compartir la emoción con vosotros (¡aún dudo si algún intruso se introdujo en casa la víspera y me inyectó unos kilos de EPO mientras dormía!).
El domingo San Silvestre Crevillentina. La gano seguro (es decir, si Stani y Garban no van, claro).
- Semana del 17 al 23 de diciembre ’07:
SWIM: 10.400 m 6h
BIKE: 160 km 6,30h
RUN: 26 km 2,45h
GYM: 1h
TOTAL SEMANA: 16h15’




