viernes 26 de junio de 2009

¡Estoy colgao!

Si ya me lo decía un amigo ciclista, al que suelo hacer mucho caso: “¡para ser IronMan hay que estar colgao!”.

Así que si os preguntáis por qué álguien genéticamente desgraciado se ha convertido en el diamante en bruto del swimbikeruneo español, tal vez sea ese el secreto de mi éxito:






No, no,... el hecho de que sean las cuatro de la mañana, y aproveche para saludaros mientras abren el gimnasio del hotel, no demuestra el agravamiento de mi situación. No es más que la suma de las dos naturalezas que me caracterizan, e intento llevar con la mayor dignidad posible. A día de hoy, la de JetLag-Man se ha empeñado en hacerme sufrir más que la otra.

Estoy en Edmonton. Sí, sí,... posiblemente la ciudad más próspera del mundo, pues no sólo se encuentra en Canadá -un grandísimo país, en todos los sentidos-, sino que está asentada sobre las segundas reservas petrolíferas más importantes del planeta (y ya era hora de que no sólo los impresentables que todos conocemos se forren por la suerte que han tenido al usar el Black & Decker,... los muy moros, el Chavez...). Aquí, de vez en cuando, el gobierno tiene el detalle de devolver a cada contribuyente todos los impuestos pagados,... como en España.

Mis clientes -y amigos- Monica y Chris me llevarán a mediodía a nadar. Como podéis suponer, Chris es jugador de hockey (todos lo son en Canadá), y Monica es runner (creo que ya os he contado alguna vez que cancela sus salidas a correr, con Dylan, su perro, cuando la temperatura baja de -25º C -o sea, un par de veces por semana-). Así que aprovecharé para entrenar mientras ellos hacen lo propio. El año pasado las pasé canutas conduciendo desde Calgary, en mayo,... ¡porque me cayó una nevada de cojones!

Tal vez os preguntéis cuál es el verdadero motivo de mi viaje. En realidad, encabezo una delegación para promocionar a Kayto de cara al IronMan que correrá aquí en agosto. La misión culminará en Ottawa, capital del país, donde intentaré convencer a Stephen Harper, primer ministro, para que sea él quien imponga la medalla de finisher a nuestro amigo. O sea, de igual a igual, que el protocolo existe por algo. Lo malo de la prueba es que tiene lugar en British Columbia (capital Vancouver), posiblemente la región más bonita de la tierra, por sus montañas, sus desniveles impresionantes, sus repechos rompepiernas, sus bajadas vertiginosas... -¡jeje, Kayto, el resto del país es plano y has tenido que irte a BC!-, así que lo único que me queda por hacer es emplear unos botes de spray en escribir su nombre a lo largo de los puertitos que con tanta expectación le esperan. Claro que en agosto ya se habrá borrado todo. ¡Envidia me das, cacho finisher!

Una vez conduje desde Seattle (Anatomía de Grey, USA), hasta Calgary (Alberta), atravesando British Columbia, y creo que no hay nada más recomendable, especialmente para aquellos, como yo, que pensamos que no existe paisaje perfecto sin montañas.

Por si fuera poco, el próximo invierno Vancouver será sede de los JJ.OO de invierno, así que tiene que estar impresionante.



"¡El tío de atrás no ve ná!"


Foto de 1984 -sí, sí, ya se había inventado la fotografía-, enviada ayer por mi amigo Roberto. No se permiten comentarios al respecto.

lunes 22 de junio de 2009

Nostalgia

Pues sí, llevo unas horas nostálgico.

No soy yo muy dado a mirar hacia atrás. De hecho, me cuesta poco pasar páginas y olvidar casi todo lo leído. Pero “casi” no es “todo”...

Ayer tocaban 80 km de ciclismo, más una transición de 45' de carrera. También paella en La Manga, en casa de mis suegros. Como alguien en casa me prohibió irme en bici, tal y como había hecho el fin de semana anterior -la prohibición no, lo de irme en bici-, decidí meter la cabra en el coche, salir desde casa de mis suegros, y tomar paella para merendar.

El itinerario consistió en ir a Cartagena, por Portman, y volver por el Mar Menor.
Entre Portman y Cartagena transcurrieron los primeros diecisiete años de mi vida.
Tras 25 km empecé a reconocer cada una de las colinas, riscos y peñas que me rodeaban: allí estaba el Monte de los Tres Pinos (así llamado por la presencia de “cuatro” grandes pinos), el Ojo del Moro, el Pico del Aguila (más conocido como Pico Cuadrao), y un largo etcétera, que nos acompañó durante toda nuestra infancia.
Al ver La Cantera, recuerdo cómo me refugié en ella un día de exámenes. Más pronto que tarde fui sorprendido por la Guardia Civil, quienes, al ver mi cartera del cole al hombro me preguntaron por mis extrañas intenciones: “he venido a buscar minerales para la clase de ciencias”, les contesté, a lo cual respondieron: “¡anda, Dovalico, y tira pal cole ahora mismo!”.

Pedaleo lento: el techo del campo de tiro al plato, donde ganaba 500 pesetas cada vez que me encargaba de cargar las máquinas lanzaplatos, sigue intacto; aquí estaba el jardín de infancia, con su piscina, parque infantil...; a mi derecha el instituto, ¿o era algo más allá? No quiero entrar en El Poblado, pero al llegar al cruce no puedo evitar girar a la derecha. ¿Por dónde era? No lo sé. Hace dos años pasé por aquí, y la casa de Cristina Pérez-Reverte (y su académico hermano), seguía en pie, pues al parecer un guarda la utilizaba como almacén. El bloque de chalets, hasta el de Tote, la niña más guapa del mundo, era la única prueba de que aquel lugar habia estado habitado no hace mucho tiempo.
Ya no quedaba nada, absolutamente nada. Ni la iglesia, ni el cine, ni los comercios, ni los excelentes centros educativos, ni los innumerables campos de deportes. Todo había sido arrasado, porque había dejado de ser un gasto deducible para Repsol, y estaba demasiado cerca de la refinería como para haber sido privatizado, aun por un valor simbólico.

Una antorcha ocupa el terreno de lo que debió ser la casa de Carlos. Unos tanques de gasolina cubren la habitación donde murió mi amigo Oscar, con sólo siete años. Una multitud de camiones está estacionada en lo que un día fuera la Ronda Oeste, mi calle. Algo me empuja hacia sus conductores, pero me resisto, porque de nada serviría. Me gustaría preguntarles si se imaginan cuánto amor, cuánta esperanza, cuánto dolor, o, en definitiva, cuántas vivencias se han sucedido bajo el lugar que ocupan las colillas de los cigarrillos que han fumado.
Apenas paso unos minutos allí. Lo que más duele no es la pérdida material, sino saber que aquellos cientos de personas que durante décadas compartieron la vida no han vuelto a verse desde entonces, más que por casualidad, pues no hay forma de volver a casa por Navidad.

A unos 5 km de allí continúa viviendo Miguel, uno de mis mejores amigos, a quien no he visto más que tres veces en los últimos 25 años. Debo estar algo afectado por la nostalgia, porque unos minutos más tarde me encuentro junto a su puerta. No está. Así que continúo con el entrenamiento del día.

Acabo de llegar a la oficina. Como de costumbre, he dedicado unos minutos a comprobar los mensajes recibidos en mis bandejas de correo. Enseguida leo la cabecera de uno de ellos: Roberto Domizi.

“¡Joder, no puede ser! Roberto, su hermano Claudio, y yo, fuimos tres de los once entrenadores de tenis que cursaron estudios, en Wimbledon, durante 1984/85. Los días de semana compartíamos las ocho horas de cursos, luego nos iríamos a la casa que compartíamos. Muchos fines de semana me invitaban a pasarlos en su casa, en Kettering, Northants, pues aunque descendientes de italianos, ambos habían nacido en Inglaterra. Dado que yo ya era entrenador titulado por la federación española, empecé a trabajar en el club por las noches, así como los fines de semana, lo cual hizo que compartiéramos algo menos de tiempo.

¡Desde julio de 1985 no había oído una sola palabra sobre ellos! Durante estos años he llegado a pasar por su ciudad varias veces, pero he sido incapaz de parar el coche. Fuimos tan amigos, que me resultaba difícil hacer una visita de cortesía.
Tal vez me equivoqué.

viernes 12 de junio de 2009

¡Auxilio!

No esperéis ninguna payasada en la entrada de esta semana.

En realidad, se trata de una llamada un tanto desesperada, para localizar a un colega triatleta que debe estar pasando un momento horrible, y tal vez me lea.
Pero permitidme contaros el origen de tan dramática situación:

Hace unas semanas, durante nuestro penúltimo encuentro, coincidimos en que había llegado el momento de afinar nuestros talentosos y relativamente maduros cuerpos. A estas alturas, ya resulta imposible conseguirlo con simple entrenamiento diario, es decir, que ambos debíamos hacer un sacrificio adicional, y seguir un estricto programa nutricional, o dietético.

Nuestro colega se puso en contacto con una empresa multinacional que proporciona programas para triatletas, con varios niveles de objetivo de pérdida de peso semanal, todos ellos saludables y avalados por miles de clientes. Decidió contratar el nivel 3kg/7 días, específico para nadadores.

La documentación, por su conveniencia, le sería entregada en el aparcamiento de la playa del Entremares, en La Manga. Tras unos minutos de presentación y cortesía, apareció la nadadora de la fotografía inferior, portando un cartel en el cual se leía: “¡si me pillas,... soy tuya!”.



Heather Mitts, olympic swimmer

Después de dos horas y media desistió, pero apenas pudo dormir pensando en la nueva oportunidad que le esperaría tan sólo unas horas más tarde.

Me llamó a diario. Estaba entusiasmado, sobre todo cuando comprobó que había perdido 4 kg, y se encontraba fuerte como nunca. Así que decidió contratar una semana más, pero aún más ambicioso: el plan 5kg/7.

El lunes a las 9 am alguien llamó a su puerta. Allí se encontraba una nueva tentación, junto a su bicicleta de contrarreloj, y el mismo cartel: “¡si me pillas,... soy tuya!”.


Victoria Pendleton, olympic cyclist

¡Qué nivel, Mabel! Tampoco consiguió alcanzarla, pero nunca perdió la esperanza. Además, sus sensaciones -así como la vista-, sobre la bicicleta eran espectaculares.

Al final de la semana había perdido 6 kilos más. Cuando lo vi apenas podía creerlo -y yo pesando lo mismo que antes de nuestro reto-.

Me aseguró que iba a pedir el Programa Platino, tan caro, que probablemente incluía algún otro servicio especial.


No sé nada de él desde entonces, pero, dada mi preocupación, me he puesto en contacto con la empresa y he exigido que me dieran detalles sobre este último tratamiento.




Al parecer, el objetivo es el mismo, pero debió sentirse aterrorizado cuando abrio la puerta al individuo de la fotografía, el cual portaba un cartel en el que se podía leer: “¡si te pillo,... eres mío!".


Por favor, si lees estas líneas, te aseguro que el servicio ya está anulado. Debes volver a casa cuanto antes. Tus padres están desolados. ¡Animo, campeón, si tropezaste y te agarró, pronto lo olvidarás!

sábado 30 de mayo de 2009

¡Taxi!


Inmigración India, 00:20 horas, agente 2 x 2 m, con malas pulgas:
-Buenas noches.
-Hola, buenas noches.
-Pasaporte. Hmmm, ¿De cuándo es esta fotografía?
-De hace unos meses, señor. Acabo de renovar el pasaporte.
-Pues estabas mucho más atractivo con perilla, ¿por qué te afeitaste?
Empezamos triunfando...
Salgo del aeropuerto y, como soy tan espabilao, voy a una oficina de prepago de taxis:
-¿Quiere taxi con aire acondicionado, o normal?
-Dado que es madrugada, me da igual. El primero disponible.
-Esta ahí a la derecha,
matrícula...

¿Ahí me voy a meter yo? ¿Y las maletas?

Vuelvo a la oficina, y me dicen que si quiero un taxi con aire (algo más grandes), tendré que esperar un rato...
Una vez en el taxi:

-Hola, voy al hotel Intercontinental the Lalit, ¿lo conoce?
-¡Sí!
-Creo que hay tres IC en Mumbai, ¿sabe cuál es el de Sahar Road?
-¡Sí!
-¿Sabe si Princess St queda muy lejos de aquí?
-¡Sí!
-¿Tienes bielas Zipp nuevas por 50 leuros?
-¡Sí!


¡Mecagoentoslostontos, más de 1.000 millones de indios hablan inglés, y éste sólo sabe decir que sí!

Conseguimos llegar al hotel, sobre las 2 am. Dejo las cosas en la habitación y me voy raudo y veloz a ver la piscina. No problem: 30 m.


Por la mañana negocio precio para que un taxi del hotel me lleve a hacer un par de visitas. De 8.000 rupias no baja, así que salgo a la calle para buscar uno que no me tome por guiri despistao. Por fin encuentro uno decente, cuyo conductor habla bien inglés,... y poco, como le gusta a un sociópata como yo (los que habéis estado por aquí, sabréis que los indios parece que dicen a todo que no, pues tienen una costumbre similar a los perritos que se colocan en la bandeja trasera de los coches y tanto molan: cuando escuchan pendulean la cabeza, como si negaran -aunque quieran decir sí-). Por 800 rupias diarias me lo quedo (unos 14 leuros).

Mumbai es horrible. Tanto como cualquier otra mega urbe pobre -es la segunda más poblada del mundo, detras de Shanghai-, como Teheran, Cairo, México DF... es más, yo ya no soporto ni Nueva York. Y Madrid... sólo en agosto.

Un autobús viene en dirección contraria, los peatones no paran de cruzarse delante del coche, las vacas se aposentan en plena carretera, una bicicleta lleva 8 barriles de petroleo -vacíos, espero- a cuestas, unos hombres desnudos juegan a cartas en el carril izquierdo. Todo está bloqueado. Finalmente aparece un policía, se aproxima a nosotros, pide que abra mi ventanilla -así lo hago-, pendulea el perolo, sonríe, y dice: “señor, no lleva puesto el cinturón de seguridad, multa de 10.000 rupias,... ahora”. El taxista me dice que no puede hacer nada, y que va en serio. Total, que negocio el precio y acabo pagando 1.000, aún estupefacto, sin saber si reír, o mosquearme.

Tiene gracia: los perigueños no se hacen acompañar por cabras danzarinas, sino por vacas, así, quien pasa de darles limosna está obligado a pagar a la vaca, por respeto reverencial. Aunque no todo es así por estos lares. Me acabo de enterar de que hemos enmarcado los cuadros que decoran el Airbus A-320 que el tal Mittal ha regalado a su mujer por su cumpleaños -¡qué nivel,... Marcel!-.

Como podéis suponer, mi sociopatía empeora en circunstancias como éstas. Creo que por eso detesto tanto el drafting -por no acercarme a nadie, será-. Hace un mes me acerqué a alguien en una rotonda, y estuve a punto de dejarlo sin ganar en el Maresme -evitarlo es lo mejor que he hecho y haré por el trinitrón mundial-.

Bueno, que voy a llamar al room service para comer sin tener que ver a nadie. Luego a la piscina y al gimnasio, que están vacíos.

Y sin embargo, os echo de menos, queridos seguidores...

jueves 21 de mayo de 2009

No me convence

Tras unos días de "margen de confianza", creo que puedo decir que no me convencen los cambios propuestos por el gurú, a los que me refería en la entrada anterior. Reconozco que algunas piezas son prestadas, de segunda mano, y que la cabra necesita un buen lavado, pero, a pesar de ello, creo que me encontraba más cómodo antes.


Insignes lectores de este humilde foro me han pedido que ponga alguna foto del estado actual de la bici,... y que "por favor, no me enrolle tanto". Obligado por tanta amabilidad, tengo el gusto de satisfacer dichas peticiones, esperando contar con vuestra experta opinión al respecto:


La cinta aislante del sillín se adhiere al culotte








Buena idea lo de llevar sólo un pedal,

para evitar descompensación de piernas










En general, la posición es bastante agresiva





No menos impactante es la siguiente ilustración (y digo "ilustración" porque tiene como protagonista al ilustre don Carlo, antes Xarli, inmortalizado y consagrado levantando los brazos, con un resoplante Javier Gómez Noya -mejor triatleta del mundo- a su zaga). Lástima que no podáis agrandarla. Don Carlo: ¡Póster ya!,... ¡y retirada, por la puerta grande!





¡Enhorabuena a los finishers IRONCAT, y mucha suerte a los que tienen ya LANZAROTE -con Finisher honorífico para Kayto-, y HALF CHALLENGE BARNA casi en el saco!

P.D.: El próximo saludo desde la India (hala, a pasar calor y a no poder salir por culpa de el monzón).

lunes 18 de mayo de 2009

El gurú

Por fin estuve con el gurú. Sabía de uno en Granada, otro en Alcoy, y éste, más cerca, en Alicante.

Nada más recibirme, me llenó de marcas de rotulador. Buena señal. -Tienes poca elasticidad en el pie -me dice.

Empezamos con la cabra, la más importante, la de competición. La subimos a un rodillo:

-Pedalea tranquilamente.



Veo que se coloca detrás de mí, y comienza a grabar con una cámara de video.
-Estoy grabando cómo se comporta tu trasero.
-¿No irás a colgarlo en Internet, verdad?
-No hombre, mira: tienes una desviación evidente.

Veo el video, y mi parte trasera me recuerda a la de aquellas señoras en los años sesenta, que montaban en Vespa detrás de sus maridos, con ambos pies al mismo lado.



-¿Esa inclinación posterior tiene algo que ver con ser sexualmente rarito?
-No creo... Mira, ya lo mueves menos que Marylin Monroe. Baja un momento.

Me pide el zapato derecho, y empieza a rebanar E.V.A. (etileno-vinil-acetato, jeje), como si de Cantimpalo se tratara. Pone cuarto de kilo en la zapa, y me la devuelve.

-Tenías un desequilibrio en la pierna derecha. Vuelve a pedalear.
-Vas mejor, pero vuelve a bajar.
-¿Sabes que tu pie derecho mide un centímetro más que el izquierdo?
-...Y yo qué sé. ¿No se suele decir que es al revés?

Retoca las calas, y volvemos al rodillo:

-Baja la chepa... ¿No puedes? Eso es porque tenemos que atrasar el sillín, pero éste ya no da más de sí (150 leuros de sillín a la mierda). -¡Uy, esta tija no te vale! No se puede atrasar. Tienes que buscar otra (imposible, pero de 300 leuros no baja). -La potencia es demasiado larga (¡cojonudo! 200 leuros más). -El manillar no te vale. Necesitas abrir más la posición de los acoples para ir más cómodo, pero este es más ancho hacia el exterior, y no te permite pasar de aquí (otros 500 leuros de ná: esto promete).
-¿Cómo es que llevas tubulares?
-¡Ah, eso sí que no! ¡Las ruedas las dejas en paz, que ya van 1.300 leuros y acabamos de empezar! ¿Son mejores cuadradas, o qué?
-Vale, vale... lo decía por tu comodidad en caso de pinchazo. Por cierto,... las bielas no te valen: son de 177,5, y necesitas 175. Cámbialas
(400 leuros de nada...).

Reemplaza algunos componentes con otros, de los Clics de Famobil (es decir, mis Dura Ace, o Ritchey WCS Carbon, por sus piezas marca blanca Carrefour).
La cadencia, la estabilidad, y la comodidad mejoran -debo admitir-.

-¿Qué te pasa, que no puedes dirigir el cuello hacia Valladolid?
-Mira,... no tengo nada contra Valladolid. De hecho, tengo allí una cibercuñada, pero ten en cuenta una cosa: tengo 44 años, mis hermanos se quedaron con los mejores genes, y la normativa de la época, bastante poco progresista, no permitía abortar niños con defeciencias, a diferencia de la actual... ¡así que intenta hacer lo que puedas con lo que ves, y déjate de Clementes, Javis, Enekos y rollos de esos!
-Vale, vale... yo sólo intento hacer mi trabajo lo mejor posible.

Dejamos la bicicleta de larga distancia, pendiente de los cambios aconsejados, y aprovechamos el trabajo biomecánico para adaptar también la de carretera:


-Te veo mucho mejor en ésta. Deberías vender la Scott, y poner unos acoples en ésta, con el fin de ir más aerodinámico cuando sea oportuno.
-Mira macho,... eso es lo que hacía hace unos años. ¡Casi me cuesta el divorcio comprar la puta Scott, aunque ninguna pieza sea de tu gusto! ¡Mi culo es mi culo -inocente e inmaculado-, y la espalda es lo que queda de la que siempre tuve! ¡Voy a ser Ironman, según parece parolímpico, con o sin tu ayuda!,... y si ni el cuerpo ni las bicis sirven para ello: ¡mandaré mi curriculum al Fofito Aragón para que me exhiba en su circo, junto al hombre serpiente y la mujer de las cuatro tetas!...


¡Que ya está bien de humillaciones, hostias!

lunes 11 de mayo de 2009

Reflexiones

Vuelvo a hablar de trinitrón, tras el paréntesis dedicado a los cantamañanas de la patria (perdón, los del Parlamento Europeo se llaman “singingmornings”, “chante-matins”..., así hasta en veintitantas lenguas, pues si no sería discriminatorio).

El sensei se está portando muy bien conmigo últimamente. Dado que no volveré a competir hasta octubre, se ve que se trata de un buen momento para iniciar la segunda pretemporada del año -nada de días libres, claro, pero poco doblaje-. Esta descarga de trabajo me está permitiendo centrarme en dos aspectos que tenía algo descuidados, muy a mi pesar: la técnica en el agua, en presencia de mi entrenadora holandesa, y la correcta adaptación de la posición en las bicis, porque no es tan divertido tener el perineo echo polvo, como echar un polvo en el Pirineo...

Nota del autor: ¡Ojo, que he tardado cuatro años en encontrar un biomecánico a sólo 80 km de Murcia, y la entrenadora me la tuve que buscar holandesa, porque los murcianos, a mis horas de entreno, sólo piensan en comer!

He de reconocer que voy bastante cómodo en la cabra -gracias a Jaime MdL, que me asesoró desinteresadamente tras ver tres fotos en este blog,... y a pesar de todos los demás, que no hicisteis más que criticar las mallas o la camiseta que vestía; o que “¡vaya piernas de nenaza tienes, bombón!”-. ... La culpa es mía por haber subestimado los peligros de Internet. Los cambios adicionales, fruto de mi experiencia indiscutible, no parecieron ser muy efectivos, así que, por seguridad, ya tengo cita con un buen biomecánico el viernes.
Estos pasos adelante me permitirán saber cual es mi verdadero sitio natural en esto del tri. Bueno,... el verdadero no, pues si tenemos en consideración que mi equipación lógica constaría de un cojín bajo los pies, un cigarro habano en la mano izquierda, un buen cognac en la otra, y una grabación en video de vuestras carreras, excuso decir que disfrutar de los entrenamientos durante todo el año, y terminar trinitrones de larga distancia, es ya un fin en sí mismo. Además, no sabéis cómo se han puesto los buenos habanos y el cognac.

En definitiva, se trata de optimizar -como dicen ahora los cursis-, todo aquello susceptible de ser optimizado, y de entrenar con el mismo entusiasmo y disciplina de siempre, a fin de ser capaz de competir conmigo mismo en igualdad de condiciones (la vieja duda: ¿para qué entrenar tanto las piernas, si sólo acabo las carreras por cojones?).
Es decir: no más IKEA.

Otra nota del autor: “IKEA”: transcripción literal abreviada de “IKEAGOYOAQUÍHOSTIAS”, lo cual suele repetirse con suma frecuencia ante la inminente salida de una carrera de triatlón.

lunes 4 de mayo de 2009

¡Viva la campaña electoral!



¡Es sin duda la gran noticia del año!

¡No más masters, ni tasas universitarias, ni lecciones magistrales!

Por fin ha llegado el momento más ansiado por todas aquellas personas ávidas de conocimientos, que ambicionan saber y ser cada día mejores: ¡COMIENZA LA CAMPAÑA ELECTORAL!

Qué generosidad la de los padres de la patria. ¡Qué digo: la de nuestros segundos padres! ¡Encima, no exigen nada a cambio por dirigirnos semejantes manantiales de sabiduría y erudición!

¡Dejad de entrenar y pedid vacaciones, y si no os es posible, id a trabajar sin olvidar vuestras mini radios y sus correspondientes auriculares! Todos, sin distinción de clase social, raza, o sexo, vamos a ser agraciados con un continuo chorreo de ilustrados, irónicos, y enriquecedores mensajes, destinados a formarnos como ciudadanos, y lo que es mejor: a convertirnos, sin duda, en mejores personas, dignos de ser representados por tan insignes y sobresalientes mandatarios.

¡Es que ya no puedo subir cuestas de tanto gozo en mi interior! Bienvenidos sean todos, padres y madres de la patria: Leire, Soralla, Mª Dolores, la de Las Vegas, Pepiño, José Luis, Mariano... Lo siento,... tanta emoción no me permite personalizar más en éste mi humilde agradecimiento.

¡Hablad, por el amor de Dios, hablad! ¡No dejéis de instruirnos ni un momento! ¡Compartid vuestra sabiduría y razón con nosotros, ignorantes e inadaptados ciudadanos! ¡ Subíos el sueldo y cambiad los coches, con el convencimiento de que el saber no tiene precio! ¡Os merecéis todo lo mejor!

¡QUE VIVA LA CAMPAÑA ELECTORAL!

P.D.: ¡Presentaos alguno, cojones, que igual os voto! (menos mal que un JetLag-Man puede abondonar el país y volver después del 5 de junio: ¡así tocáis a más erudición!).

lunes 27 de abril de 2009

MEDIO IRONMAN DE ELCHE


-Gracias a Ximo Rubert & cia. por las fotos-


Dicen que lo que mal empieza, mal acaba. Y así ha sido, en parte...

Suena el despertador a las 4:30. Por fin llega el día de la excusa. Necesito un par de excusas al año para poder entrenar a diario, y ésta ha sido la primera de ellas. No menos importante es contar con un asiento de primera fila para ver volar a muchos de mis ciberamigos, y me hace mucha ilusión encontrarme cara a cara con algunos de los colegas que acostumbran pasar por aquí, y cuyos blogs vengo siguiendo (cito alguno de ellos,... por vatios): Clemente Alonso, Alvaro Velázquez, Jaime MdL & Ruth Gómez, Tony Cendón, Juan Diego “Serfinisher”, Nacho Cembellín, Luidgi & Paz, Lolo, Juankir, Jesús, y mis paisanos Pedro Mª & Mabel Gallardo, Stani, Xarli, Xema... Tuve el placer de encontrarme con todos ellos, excepto con Alvaro, a quien no conseguí localizar tras su bajada del podio, y Nacho, a quien vi entrar a boxes antes de su desaparición. La mismísima presidenta del club Aguaverde -encantadora Carmen-, estuvo buscando disimuladamente a Lolo para presentármelo, pero como suele suceder, la amenaza que dice “que viene el Lolo, que viene el Lolo” no es más que una estrategia para asustar a los rivales. Creo que Lolo no existe.


Llego a Arenales del Sol a las 6. A pesar de estar junto a “mi aeropuerto”, me sorprende ver acantilados, colinas y cuestacas, además de larguísimas escaleras. Recojo el dorsal. La mayoría lo había hecho el día anterior, pero yo, por encontrame a sólo 45 minutos de casa, preferí madrugar un poco más y dedicar el sábado a la familia. A partir de las 7 ya se puede pasar la inspección y dejar el material en boxes.


Algo más tarde me encuentro con Jaime Menéndez de Luarca: -¡Profesor! Soy Ramón Doval. El muy pillo venía preparado: -¿No te quejas de que siempre te quito las pegatinas? Pues toma éstas, que luego te quitaré otra vez las de la Scott, jeje -me dijo. ¿Y las que me quitó su chica, qué?

La hora “h” se aproxima, mientras continúo conociendo ciberamigos. Sobre las 8:15 inicio el calentamiento: trotar un poco y estirar suavemente. Después, vuelta al coche, me envadurno de potingue Trombocid/Radiosalil, me meto en el neopreno, me pongo las chanclas de usar y tirar, y me voy para la playa. La chica de Stani se queda con mis llaves (no me esperéis despiertos...). Luego nado unos minutos. Contrariamente a lo previsto, no hay oleaje.


¡Uufff! foto http://www.triatlondeelche.org/


A las 9 salen las chicas. 10 minutos más tarde la élite masculina, y algo más atrás el resto. No recibo muchas collejas. De camino a la primera boya miro hacia atrás y veo que hay bastante gente. Ya en el primer giro, se produce una nueva aglomeración, alguien me da una patada en la cara, me llena las gafas de agua, y me quita el gorro numerado. Ahora a la preocupación de no pasar el corte se une una posible descalificación por no llevar el número. Entre lo mal que nado, y el estrés, empiezo a notar calambres en las piernas -¡joder, si apenas las uso!-. Llego a una tercera boya y giro a la derecha, directamente hacia la playa. A pesar de los calambres, no se me ha hecho muy largo. Me incorporo con mucho cuidado y ando hasta la arena. Entonces veo con estupor que todo el mundo cambia de sentido y vuelve a sumergirse. ¡Mecaguentó! ¡Olvidé que eran dos vueltas! Es como una pesadilla. No desespero del todo, pues por fin he encontrado una entrenadora que puede apiadarse de mí a mediodía, pero después de cuatro clases, estoy más liado que antes. Los calambres se acrecentan. 44 minutos después del bocinazo de salida estoy en la arena, andando, a pesar de que los boxes están lejos de la playa. Ya sólo voy pensando en recuperar las patas lo mejor posible, y en tomar el resto de la prueba como un entrenamiento entre amigos.



¿Algún experto en photoshop?

Quedan bicis en boxes. No soy el último. De todas formas, realizo una “transición de Ironman popular”: sentado tranquilamente, me pongo un culotte sobre el short Zoot (es decir, badana y media), vaselina donde más duele, calcetines de ciclismo, casco, gafas y zapatos -la hidratación y los geles ya están en la bici-. Ahora echo de menos no haber utilizado protección solar. Salgo de boxes y monto la bici, con buenas sensaciones, para mi sorpresa.


A unos 300 metros comienza la primera subida del día. Voy con miedo, pero las piernas aguantan. Incluso adelanto a un par de colegas. Una vez arriba, algo me recuerda que hoy se esperan 45 km/h de viento tocabolas. Durante 15 km me sorprendo de ir contra el viento, acoplado y con buena cadencia -aún no me atrevo a meter el plato grande-. Enseguida iniciamos un bucle de unos 15km, que habrá que repetir en tres ocasiones, y pasa justo por la puerta de la empresa en la que trabajé durante 6 años. En el primer giro a la derecha el viento es a favor y consigo coger un buen ritmo, incluso cuando cambiamos el sentido y volvemos a tener el viento en contra. A pesar del obligado cambio de estrategia, estoy disfrutando. Un poco más alante hay un avituallamiento muy bien surtido, servido por chicos y chicas con síndrome de Down, ejecutado a la perfección, como durante toda la prueba.



Antes de iniciar la segunda vuelta veo entre el público a una chica junto a una bicicleta de carretera, no lleva dorsal, pero se incorpora a nuestro circuito. Una vez en paralelo, se dirige a mí y me anima. La he reconocido: es la gran esperanza rubia, la mejor triatleta murciana. Le digo: “-gracias, ¿cómo te llamas? -Me llamo Mabel. -¿Por dónde anda Pedro Mª? (su chico) -Pues, un poquico más alante -contestó condescendientemente. -Bueno, luego nos vemos, suerte. Entonces dio un acelerón y se perdió en la distancia. Y es que ya lo decía el poeta: "¡Qué nivel,... Mabel! (menos mal que a uno ya le quedan pocas cosas que lo humillen...).


Inicio la segunda vuelta y pasa un misil rojo, marca Specialized. Cuando me dispongo a gritarle, oigo que me dice: “¡vamos Ramón, dale, dale!”. Impresionado, grito: “¡Vamos, doc, campeón, dale, doc!”. Voy a gusto, y tengo el mejor asiento para ver la carrera de la élite,... mientras me doblan, claro. Más tarde pasaría Mikel Elgezabal, y enseguida Jaime MdL: “¡dale, profesor, dale, dale...!”.


Sé que en mi habitual penoso estado es esencial mantener la hidratación y la alimentación en óptimas condiciones. No es un mal entretenimiento durante las horas de ciclismo, así que no me olvido de ello. Una vuelta más tarde ya me doblan muchos colegas -hay un nivel acojonante-. A las chicas las conozco menos, así que yo repetía a todas: "¡Dale, Ruth, ánimo, Ruth!", así que espero que Ruth me oyera.


Ruth Gómez, flamante campeona



Busco la Cervelo con lenticular trasera del Chulo Cembellín, pero no vuelvo a verlo. Durante los últimos 15 km el tráfico en ambos sentidos ha sido restablecido. Me molesta hacer drafting (chupar rueda del ciclista que va delante), pero no lo puedo evitar, hasta que los coches nos dan una tregua y puedo adelantar.



Mi taxímetro me dice que ya llevo 90 km recorridos. Ya no queda casi nada, pero las rampas empiezan a sucederse, y las piernas empiezan a dar avisos. No es para tanto: unos minutos más tarde estoy en boxes, 3h24' -según mi crono- desde que pasé la primera transición. La velocidad media es baja, pero podía haber sido mucho peor, tal y como había salido del agua.



De nuevo hago la transición con toda calma: me quito el culotte, aplico vaselina a mis pies, calcetines de carrera, zapas, y meto un par de geles y un trozo de turrón de Jijona en la bolsita del porta-dorsal. Empiezo a correr. Todo bien.



Enseguida se empieza a subir. Troto a buen ritmo, contento de no haber tenido que subir las escaleras que se encuentran frente a boxes, con las que me habían amenazado antes. Acabo de subir, giramos algo a la derecha y... ¡joder, otras escaleras!

Intentando dar los primeros pasos


Las subo trotando, pero mis cuadriceps están a punto de estallar. Los chicos me entregan la primera de las cuatro pulseritas que debería recibir. ¡Uuufff! ¡Menudo circuito cabrón! Veo más alante una cuesta, más o menos con un 12% de inclinación, así que antes decido dar un bocado al turron, a fin de impregnar las putas cuestas con un toque navideño.


El inclemente Clemente doblando gente en las cuestacas. Foto http://www.triatlondeelche.org/


A pesar de subirla andando, creo que he conseguido un lugar en el libro Guinness de los records, por ser el primer ser humano que la sube sin respirar, asfixiado por turrón de Jijona, y a dos kilómetros del avituallamiento más cercano. Como no encuentro la muerte, decido volver a trotar. Y como todo lo que sube, baja, no hay músculo que se libre del machaque, ya sea subiendo, ya bajando. Por fin llega un tramo llano, de unos 2,5 km, dando por concluída la primera de las cuatro vueltas.



El resto de la carrera es constante: escalera andando, cuesta hijaputa andando, avituallamiento andando, y resto a buen ritmo. La última vuelta es la de los desamparados. Mientras unos han terminado los deberes y ya toman cervezas, otros tienen que dar una vuelta más. Es entonces cuando los finishers no cejan de animar a los más rezagados. Agradezco cada una de las muestras de ánimo, pero me siento especialmente halagado cuando el vencedor de la carrera no deja de apoyarme (¡Gracias otra vez, doc!).



Tras dos horas y diez minutos corriendo, estoy frente a la línea de meta. Sólo restan 500 m llanos. Ya no tengo nada que reservar, así que aprieto el ritmo, y acepto resignado las bromas de mis colegas más allegados.


Foto cortesía de Mariló -fotógrafa oficial de Stani, admirador de mi culo-


Cruzo la meta y hago la señal de victoria. Se conoce que he tardado mucho, porque el fotografo me dice: “¡Acho, pasa otra vez, que tenía la cámara apagá!”. Así que todo acabó con un posado para la posteridad,... mucho mejor de como había comenzado 6h46' antes.


Evidentemente, no estoy orgulloso de la prueba, pero sí satisfecho. Contento de saber que la marca en natación no es determinante, pero sí el estado con que afrontas la carrera una vez en seco. Y hoy tuve muchas papeletas para haber fracasado en el empeño.


Lo bueno que tenemos los mantas es que no tenemos que esperar mucho tiempo hasta la entrega de premios. Apenas tuve tiempo de recoger mi equipo (por cierto, muchas gracias al dorsal 538, ó 540, por tirar mi bici al suelo en tres ocasiones -no me gusta nada uno de los golpes que tiene el cuadro-). Luego tuve el honor de recibir mi recompensa -las cervezas- junto a Juan Diego “Serfinisher” y Toni Cendón. Tras bajarse del podio, Clemente Alonso y Ruth Gómez (flamantes campeones), se unieron a nosotros, así como Jaime MdL, Pedro Mª y Mabel. Fue un placer encontrarme de nuevo con Juankir y Jesús. Y me dio mucha pena ver la cara de desesperación de Mariló y Stani, que seguían esperando para devolverme mis llaves...

Stani, el diamante en bruto y, apunten ese nombre: ¡Pedro Mª Campoy "Queen-K"!


Finalmente, mis felicitaciones y agradecimiento a todos los voluntarios, y organizadores, capitaneados por Ximo Rubert, que fueron geniales en todo momento (¡la culpa de que a mí no me vayan mucho los circuitos cabrones no es vuestra, amigos!).


Asi quedaron los primeros clasificados:

Foto cortesía -sin permiso- de la campeona: Ruth Gómez


1 45 ALONSO MCKERNAN, CLEMENTE INDEPENDIENTE ABM 1 0:24:09 2 2:22:25 37,91 1 1:17:17 4:03:51
2 47 ELGEZABAL FERNANDEZ, MIKEL IPAR KUTXA AUZOKOA ABM 8 0:25:49 1 2:20:22 38,47 5 1:21:57 4:08:08 0:04:17
3 41 VELAZQUEZ GUTIERREZ, ALVARO LAGUNAK-NAVARRA ABM 34 0:28:00 5 2:28:07 36,45 2 1:17:27 4:13:34 0:09:43
4 48 WARD MUÑOZ, NICHOLAS PETER CLUB TRIATLON TITANES ABM 69 0:28:51 4 2:27:08 36,70 3 1:18:50 4:14:49 0:10:58
5 64 DEL PINO ARAGONES, ANTONIO CHIVERTO 226 ABM 43 0:28:12 3 2:25:00 37,24 11 1:23:47 4:16:59 0:13:08
6 50 MENENDEZ DE LUARCA ZUMALAC LAGUNAK-NAVARRA ABM 12 0:26:42 7 2:30:58 35,76 16 1:25:22 4:23:02 0:19:11


1 4 GOMEZ ALVAREZ, RUTH LAGUNAK-NAVARRA ABF 6 0:32:21 1 2:58:50 30,19 1 1:34:24 5:05:35
2 5 AZANZA MORENO, CRISTINA CIDADE DE LUGO FLUVIAL ABF 1 0:28:28 2 3:00:18 29,95 3 1:39:07 5:07:53 0:02:18
3 2 TREMOLEDA SERRANO, SILVIA C.N.REUS PLOMS- ABF 3 0:30:13 5 3:07:12 28,84 2 1:35:49 5:13:14 0:07:39
4 11 GALLART PENALVA, MARTA C.D.U.POLITECNICA ABF 11 0:34:08 3 3:01:30 29,75 13 1:58:44 5:34:22 0:28:47
5 20 RODRIGUEZ MATEOS, SILVIA AGUAVERDE ABF 7 0:32:23 9 3:13:42 27,87 7 1:50:57 5:37:02 0:31:27

miércoles 22 de abril de 2009

¡Siempre el doc!

¡Hasta en las antípodas lo animan!

Acabo de conocer el resultado del concurso organizado por Dani-La Passione. Como era de esperar, el acarbonado premio ha recaído en el doctor Davidiego.

¡El doc! ¡Siempre el doc!

No os lo vais a creer, pero hace tiempo llegué a apostar con él que no era tan insigne e ilustre como algunos creían.

Comenzamos hablando sobre quién de los dos estaba mejor relacionado, para lo cual elegimos al azar un personaje de la revista que teníamos más a mano: Tom Cruise.

-¡Hombre, Tommy! -me dijo.
-¿Cómo que Tommy? No me dirás que es tu colega... ¿verdad?
-Faltaría más. Entrenábamos natación juntos. Por cierto, yo le presenté a Penélope.


Como no me creí nada, esperamos unos días, hasta que nos pasamos por la premier de su última película, a la que Tom asistiría personalmente:

-Hey Tom! Tom! Imposible captar su atención entre cientos de niñas gritando histéricamente. De repente se gira y dice: Shit, doc, where the hell have you been? ¡Pasa, pasa conmigo y luego nos perdemos por ahí!


No me di por vencido, pues una casualidad es una casualidad, y no se puede generalizar tan facilmente. Volvemos a recurrir al sistema de la revista:

-Este, Nicolas Sarkozy.
-¡Coño, Nico!
-¿Cómo que “coño, Nico”?
-Como que Nico y yo nos sentábamos juntos en la biblioteca, yo con mis libros de medicina, y él con los temas de su oposición. Luego acabábamos cenando juntos en el último restaurante abierto.


Por supuesto, esto debía ser probado, así que enviamos una solicitud para concertar una cita al Ministerio de Interior francés, convencido de que nunca recibiríamos una respuesta.

A los tres días llegó un saluda personal del ministro, en el que se podía leer: ¡Vente para acá doc, que estoy liado con una modelo impresionante, y tiene una amiga para ti! Lo cual rechazó, por no estar A. muy de acuerdo.

Una vez más no acepté la derrota, y tras mucho meditar, encontré la prueba más dura:

-¡Seguro que no te conoce el Papa! -Exclamé.
-¿Cuál, Juan Pablo o Benedicto?
-Menos rollos, que te he pillao, doc.


Ciudad del Vaticano. Diez millones de fieles gritando y alabando a Su Santidad. Y el doc venga a dar saltos, intentando ser reconocido. Dos horas más tarde, haciendo honor a su norma de no retirarse nunca, me pide que espere, mientras a empujones se va acercando a la guardia privada. Otra hora más tarde, veo con estupor cómo alguien más se asoma al balcón. ¡Es el doc! ¡No lo puedo resistir más!... Bueno, esto no terminaría aquí, ... Junto a mí, unos niños preguntan a su profesor:
-Profe, profe,... ¿cómo se llama el señor del galero que está abrazando a Davidiego?

lunes 20 de abril de 2009

Semana del 13/19 de abril


Una semana más llega el momento de aburriros con detalles sobre el estado -o malestado- de mis entrenamientos:

El lunes entrené, y el martes también. El miércoles fue uno de esos días rutinarios que apenas merece la pena comentar: entrenamiento matinal; desplazamiento al aeropuerto de Alicante; colas; escala en Palma; colas; y llegada a Viena a las mil.

El jueves... no entrené, aunque reduje mis remordimientos con una buena dosis de abdominales y estiramientos. Tras la ducha de rigor, me disfrazo de currante y me voy a visitar clientes.

Sobre las 18,30 estoy de vuelta en el hotel (dulce hotel). Muerto de hambre, decido ponerme los vaqueros y una camiseta -hacía un día buenísimo-, y salgo a cenar por los alrededores.

Siento repetirme tanto, pero no ha sido una,... sino dos veces las que he recurrido por aquí a esa frase de Oscar Wilde que, con tanto acierto, dice: “Puedo resistirme a todo, excepto a las tentaciones”.


Son las 19,05, y me encuentro frente a la Wiener Staatsoper, o sea, el teatro operístico más importante del mundo. Hay gente entrando. “Jooer, tío, que vas en vaqueros y esto es Viena”. Cruzo la calle y me acerco al tablón de anuncios. “que no me guste, que no me guste” -voy repitiendo en acercándome. La Italiana en Argel, de Rossini. Un poco rollo, pues se trata de una ópera buffa -cómica-, larga, y con mucho recitativo, que es lo que hacían algunos compositores cuando se cansaban de escribir música y ponían a los cantantes a hablar, con un clavicordio dando la coña entre frase y frase. Joer, es que la compañía es insuperable, y el papel principal de tenor lo canta Juan Diego Flórez (creo que es colombiano), quien es a la ópera lo que yo represento para el triatlón: un diamante en bruto, sobre el que todos los ojos expertos se posan. Quedan entradas, y con muchos remordimientos me pongo en cola. El precio es razonable. Sigo en vaqueros, camiseta,... y muerto de hambre. Finalmente, la suerte se pone de mi parte: Sold Out, no quedan entradas. ¡Uufff! Me voy a cenar un schnitzel...

Me dirijo a los boulevares de Margareten Strasse, en busca de mi schnitzel y, dado que me encuentro en la ciudad más romántica del mundo, la nostalgia se apodera de mí:

Gdansk, Polonia, 2004. Mi entonces jefe (gran tipo, maratoniano, de mi edad -aunque os parezca increíble que exista gente tan mayor-, a ratos relativamente intransigente), y yo, nos encontramos cenando con unos clientes austriacos. Estos hablan alemán, su director comercial traduce al polaco, y yo de éste a español, aunque a ratos se oyen frases en inglés. Ambas partes sienten una animadversión extrema con la contraria, y la tensión es tal, que el resto de comensales presentes en el restaurantes están esperando que la reunión se convierta en espectáculo de un momento a otro. Entonces mi jefe, por aliviar el estado de nervios pregunta:

“Por cierto... ¿cuál es el plato típico de Austria?
El schnitzel .
¿Qué ingredientes lo componen?
Pues se trata de un filete, de carne de cerdo, o vaca, empanado.
Es un escalope -le traduzco-.
No, no, hablo en serio...
¿cuál es el plato típico de Austria?
El schnitzel, con patatas fritas.
¿De qué se trata?
Mire, ya se lo he dicho antes: es un filete, empanado, normalmente acompañado por patatas fritas, o ensalada.
... ¿Pero cómo hostias va a ser un puto filete empanao el plato típico de un país? Tiene que ser un problema de traducción ¿no?
Joder, igual que lo nuestro es una tortilla, o unos puñaos de arroz con cachos de lo que sea, lo suyo es un jodido escalope, así que cambia otra vez de tema, que estos miden dos metros cada uno y como le toques la fibra nacionalista vamos a salir de aquí a hostia limpia -le dije.
¿Ya está? ¿Eso es todo lo que coméis en Viena? ¿con putas patatas fritas? ¿es que no conocéis las patatas asadas?"


El cliente empieza a dar golpecitos en la mesa con el cuchillo...
Dile que como siga tamborilleando con el cuchillo voy a saltar la mesa y las va a pasar putas.
¿Qué está diciendo tu jefe?
Nooo,... que se pregunta si aquí las putas tocan el tambor sobre la mesa...


Bueno, bueno... No os podéis imaginar lo mal que lo pasamos mi amigo Tomek y yo traduciendo, por culpa del jodido schnitzel. Unos meses más tarde, Tomek y yo nos desternillábamos, recordando cómo ambos decidimos a partir de un momento dado no traducir lo que nuestros respectivos jefes decían. Aquella noche, una vez nos habíamos retirado a nuestras respectivas habitaciones, llamaron a mi puerta para invitarme a conocer Gdansk la nuit, por supuesto sin mi jefe. Ahora somos grandes amigos...

Por cierto, el viernes entrené nada más aterrizar, así como el sábado y el domingo.

miércoles 8 de abril de 2009

Tiempo de devoción



Me vais a permitir que en estos días de desenfreno y libertinaje dedique unas líneas a meditar sobre cuestiones de mucha más trascendencia. Desde el respeto y la reverencia. Será porque estamos en Semana Santa.

Reconozco que soy el primero en frivolizar durante estos días. No siempre fue así: no hace tantos años que me caracterizaba por ser un buen cristiano: devoto, piadoso, y temeroso de Dios. Todo cambió cuando me vi forzado a divorciarme de mi primera mujer, por diferencias religiosas. Sí, sí, como lo oís: ¡me divorcié de ella porque se creía Dios!, y yo no podía estar menos de acuerdo. Durante aquellos años solía incluso rezar antes de cada comida. Cuando conocí a Raquel, dejé de hacerlo, pues era una cocinera excelente.

Hoy en día, si no me faltaran piezas, sería un completo agnóstico. Aún recuerdo la última vez que hice un esfuerzo por cumplir todos los mandamientos de la madre iglesia. Incluso llegué a confesarme: “Ave María Purísima... Padre, me confieso de que menos robar y matar, he hecho de todo repetidas veces”. 35 minutos más tarde, el cura seguía repitiendo: “¡Dios bendito, Dios bendito, por favor, sigue, sigue!”. No me sirvió de mucho, pero decidí cumplir la penitencia, y hacer al menos una buena acción diaria.

Al día siguiente, una buena señora se me aproximó en el supermercado y me dijo: “Ay, no te lo vas a creer: eres igual que mi hijo Luis, que falleció hace dos años; me pone tan nostálgica mirarte, ¿no te importaría darme un beso en la mejilla?”. Bueno, un tanto abrumado, asentí, y la besé. Pareció marcharse muy reconfortada. Volví a verla a la salida. De nuevo se acercó a mí, y me pidió que la despidiera con un cariñoso “¡hasta luego, mamá!”. Así lo hice, claro. Cuando llegó mi turno, puse los yogures desnatados y el Aquarius junto a la caja, entonces la amable señorita dijo: “son 15.000 pesetas - ¡cómo! - Sí, es correcto señor: los yogures, el Aquarius y la cuenta de su madre, que ha dicho que la pagaba usted”...

Mi devoción religiosa se moderaba día a día. Quería hablar con Dios, pero no necesariamente en la iglesia. ¿Dónde mejor que en la montaña?:
No sé como empezar..., Señor.
Gracias por llamar al cielo. Para español, pulse 1; para inglés, pulse 2, para otras lenguas, pulse 3.
Por favor, elija una de las siguientes opciones: Pulse 1 para dar gracias; pulse 2 para una petición; pulse 3 para una queja; pulse 4 para otros.
Lo sentimos, todos los ángeles y santos están ocupados atendiendo a otros pecadores. Su petición es de la máxima importancia para nosotros y será atendida según orden de recepción de llamadas. Por favor, espere,... Por favor, espere... Por favor, espere...
Si quiere hablar con... Dios, pulse 1; con Jesús, pulse 2; con el Espírutu Santo, pulse 3.
Si está buscando a algún ser querido, pulse 5, seguido del número de DNI, más estrella. En caso de recibir una respuesta negativa, por favor marque el prefijo 666 antes del nº de DNI, más asterisco.
Lo sentimos, los domingos y fiestas de guardar no se atienden llamadas, por favor contacte con su párroco más cercano.

Bueno, no fue tan terrible, ya que unos días más tarde recibí la visita de un ángel. Al parecer, Dios estaba preocupado por que el número de capullos se había multiplicado en todo el mundo. Me dijo que había venido para tener una segunda opinión, pues el compañero que había realizado el estudio afirmaba que ya pasaban del 98% de la población. Antes de despedirse me prometió que Dios enviaría un e-mail de felicitación personal a cada uno de los integrantes de ese 2%. Es mi tesoro más preciado.

¿A vosotros que os pareció el e-mail?

jueves 2 de abril de 2009

Fiestas de guardar


Como consecuencia de mi estado menopáusico, continúo lastimosamente creativo. De ahí que me vaya a dedicar a copiar/pegar durante un buen rato.

Esta va de música, aunque más bien se podría titular como “Tributos Musicales”, “Fiestas de Guardar”, o “tentaciones para psicópatas francotiradores”.

Haciendo sólo un poco de caso a Atalanta -aunque espero que coincidamos también en las restantes menciones-, voy a empezar con ópera:

Gala de celebración de los 25 años del Lincolm Center Metropolitan Opera House NYC. No falta ni dios (bueno, no estaba el gran Alfredo Krauss). Era “pre-3cansino-tenores”. Asisten Plácido Domingo y Luciano Pavarotti, que no se dirigen la palabra, y podrían hasta compartir escena. Os pongo un fragmento del inicio del tercer acto de “La Boheme”, de Giacomo Puccini. España gana por goleada, ya que Pavarotti canta el papel de tenor -su cuerda habitual-,... y Domingo el de Barítono, muy decentemente. El aria “O Mimi tu piu non torni” es una maravilla. Típica Puccini:


Sin duda, dos de las más grandes estrellas del firmamento, sea nuestro estilo o no. No necesitan presentación. Se trata del año 1957 (mis padres no me dejaron verlo), y tiene lugar en “The Frank Sinatra Show”:



“The Concert for Bangladesh”, en 1970 -creo-, organizado por George Harrison, fue uno de los primeros macroconciertos benéficos, en el cual colaboró gente de la talla de Bob Dylan, o el por entonces invidente Eric Clapton. No os pongo nada porque la grupeta volvería a reunirse en varias ocasiones que sí comentaré.

Escenas de matrimonio: nada que ver con el horripilante bodrio de televisión. Indiscretamente, os muestro un video casero de James Taylor y Carly Simon, dos de los más grandes compositores e intérpretes americanos. Ella, un tanto pop -para mi gusto-, pero gran pianista, guitarrista y compositora (la primera vez que oí su voz, en el hilo musical de un Vips madrileño, tuve que acercarme a preguntar de quién se trataba; por supuesto, nadie lo supo). El, aburridísimo para muchos, cuenta con una de las guitarras acústicas, y voz, más melosas del mundo, y es un compositor extraordinario. El hombre más tranquilo que he visto sobre un escenario:



Contrariamente a lo que se creía, The Beatles y los Stones siempre tuvieron una buena relación. De hecho, la máquina Lennon-McCartney les cedió varias canciones para sus primeros conciertos. Aquí vemos a Mick Jagger haciendo el tonto con John Lennon, antes de cantar Yer Blues, junto a Eric Clapton y Keith Richards:



Martin Scorsese nos dejó una joya en 1976: “The Last Waltz”. En la película, junto a The Band, participa gente de la talla de Dylan, Eric Clapton, Neil Diamond, Van Morrison, Muddy Waters, Ringo, Neil Young, Ronny Wood... Aquí os pongo el “Forever Young” de Dylan:



Clapton, Petty, Harrison, Young, Cash, Page & Springsteen vuelven a liarla con motivo del 30º aniversario musical de Bob Dylan:



Dedicada a Miss take -con permiso del doc-. Por si no le gusta Sheryl Crow, he añadido a Eric Clapton y su banda. “You're the doc's favorite mistake”:



El 26 de agosto de 1990, Eric Clapton, Jimmy Voughan, Robert Cray, Buddy Guy, Billy Preston... tomaban dos helicópteros de vuelta a su hotel, tras un gran concierto, organizado por Eric. El segundo helicóptero nunca llegaria a su destino. En el viajaba Stevie Ray Voughan, el posiblemente mejor guitarrista blanco de blues de la historia (el Jimmy Hendrix blanco, para entendernos). El y su grupo se estrellaron en Alpine Valley WI. Pronto, su hermano Jimmy recibiría estas letras, a las que no tardaría en poner música:

Alpine valleyIn the middle of the nightSix strings downOn the heaven-bound flightGot a pick, a strap, guitar on his backAin’t gonna cut the angels no slackHeaven done calledAnother blues-stringer back homeSee the voodoo chileHolding out his handI’ve been waitin’ on you brotherWelcome to the bandGood blues-stringin’Heaven-fine singin’Jesus, Mary and JosephBeen lis’nin’ to your playin’Heaven done calledAnother blues-stringer back homeLord they calledAnother blues-stringer back homeAlbert Collins up thereMuddy an’ Lightnin’ tooAlbert King and FreddyPlayin’ the bluesT-Bone Walker, Guitar SlimLittle Son Jackson andFrankie Lee SimsHeaven done calledAnother blues-stringer back homeLord they calledAnother blues-stringer back homeLord they calledAnother blues-stringer back homeHeaven done calledAnother blues-stringer back homeLord they calledAnother blues-stringer back homeHeaven done calledAnother blues-stringer back homeThey calledAnother blues-stringer back homeBack home



The Concert for George”, justo un año después de la muerte de George Harrison -29.11.00-; fue para mí el más emotivo y entrañable. Se juntaron los de siempre, y alguno más -además de Dahny Harrison, hijo de George-. Como me encanta el humor inglés, os pongo un fragmento de dicho tributo, protagonizado por los Monty Python. Como ellos mismos pensaban: “a George no le habría gustado que nos hubieramos juntado para hablar de lo bueno y maravilloso que era, así que ¿qué mejor momento para enseñar el culo?". La letra no tiene desperdicio:

Sit on my face and tell me that you love me,
I'll sit on your face and tell you I love you, too.
I love to hear you o-ra-lize,
When I'm between your thighs,
You blow me awaaay.
Sit on my face and let my lips embrace you,
I'll sit on your face and then I'll love you tru-ly.
Life can be fine if we both sixty-nine,
If we sit on our faces
In all sorts of places
And play...'till we're blown awaaaaaaaaaay



Pero sin duda lo más reseñable de todos estos conciertos benéficos, o “in memoriam”, que tienen lugar últimamente fue la reunión que cuatro viejos amigos mantuvieron “for Africa -Live 8-”, hace un par de años: Pink Floyd (Roger Waters included), y una de mis canciones favoritas, “Comfortably numb”:



Y por último, si de guitarristas ilustres se trata, nada como los “Crossroads Festivals” de Eric Clapton. Escuchad como toca la guitarra John Mayer, un jovencito más bien pop, pero con un talento enorme:



Espero encontar inspiración próximamente.

martes 31 de marzo de 2009

Brevedad

------ - __@ -------- -__@ ------ --__@
___ _` \ <,_ ------_`\ <,_ -----_`\ <,_ ___
----(X) / -(X)--- -(X) /-(X)---- (X) / -(X)
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P.D.: en agradecimiento a aquellos interesados en que escribiera algo (se aceptan ideas).

viernes 27 de marzo de 2009

El gran invento

¡Vaya semanita que llevo! Antes estaba triste y desesperado. Ahora he dado vuelta a las cosas y estoy desesperado y triste.

Lo cierto es que he elegido un mal día para volver a escribir: a mi constipación narradora se ha unido una penosa borrachera mal curada -con origen el pasado sábado-, y un inoportuno resfriado. Sigo convaleciente de todo.

El domingo, después de haber pasado media noche en el sofá del salón, pude hacer hora y media de rodillo, más otra hora de carrera a pie (Rachel: se puede “correr en moto”, y hasta se puede “correr peligro”, por eso lo que hacemos sin bici, y sin mojarnos, lo llamamos “carrera a pie”). Las sensaciones... os las podéis imaginar: ¡hasta tiritonas!

El lunes tuve mi primera clase de natación. Tengo entrenadora por primera vez, holandesa -para más impresionar-, y por fin he comprendido que se trata de ir hacia delante, en lugar de para el fondo. Es genial, pero echo de menos no haber encontrado a nadie dispuesto a trabajar a mediodía en noviembre/diciembre, ya que ahora apenas cumplo la mitad del volumen previsto (con tanto defecto que debatir). Después me metí en el gym de la piscina.

El martes hice lo que debía haber hecho el lunes: 15 km de carrera, sin sudar, en 1h30' -los achaques persisten-.

El miércoles tocaba natación -esta vez a mi ritmo, sin holandesa, que ya la veré mañana-, y hora y media de carrera, con fartlek -cambios de ritmo continuos-. Los primeros 10', a R1 (unas 135 ppm): no llego ni a 125 ppm. Los siguientes 15' a 145 ppm: sigo a 125, y fundido. Luego 10' a 155 ppm: sigo a 125, mecagoentó, ¡la semanita que llevo! Y me dedico a trotar y sufrir por el resto de la sesión (otros 15 km).

Hoy me he traído la cabra en el coche. Estoy saliendo muy poco a la carretera, por falta de tiempo -más rodillo que un pintor-, así que he decido hacer algo parecido al plan previsto, pero subiendo y bajando montes. Llevo unas semanas intentando adaptar mi parte posterior -perdón, culo- al sillón especial que me agencié en USA, pero aún no he tenido mucho éxito. Para compensar, he colocado mi nueva aerodrink (sistema de hidratación instalado entre los acoples del manillar -adjunto foto-), la cual cuenta con dos compartimentos -y sus correspondientes tubitos para beber, ya se trate de agua/isotónica, o hidratos-. Gran invento, o no...



Las sensaciones siguen siendo las propias de esta semana, o sea, para vender la bici y salir zumbando a comprar tabaco. Llega el llano, aumenta la velocidad, y como el firme no está en buen estado el Aquarius rebosa sobre el manillar y empieza a calarnos a la bici y a mí (¡jolín! – perdón, ¡joder!-, ¡si esta versión de aerodrink no necesita el Scott Britte ese que se pone dentro, porque tiene tapas!). Además, los tubitos son tan duros, que si pillo un bache mientras bebo, me atraviesa mis maltrechas cervicales (por cierto, que convencí a mi chica para que compráramos una de esas tablas que te ponen boca abajo y te estiran las vértebras, pero alguien hizo mal el pedido y nos ha llegado una para quitar celulitis y asuntos de esos...).


Sigo subiendo, pero ya no tengo el coco donde debe estar. De pronto: bajadón del quince bacheado, no para de chorrear Aquarius, ¡y ahora las puntas de los tubitos coinciden en tiempo y lugar con mis ojos, vaya contrariedad! (amenudo en estos casos recuerdo cuando el Hermano Abelardo nos decía en el instituto eso de “¡háganlo con prudencia!”; desgraciadamente, mi amigo Ricardo acabaría casándose con ella con tan sólo diecisiete años...). Vuelvo a subir.

Los Velcros del sistema de irritación -perdón, hydratación-, han empezado a despegarse: ahora la botellita se desliza hacia delante, y no hay forma de pararla (¡mecagoentoslostontos!, ¿es que no voy a tener un entrenamiento normal en toda la semana?). Durante un rato me deja tranquilo, pues tengo que subir medio puerto de Sierra Espuña, para después bajar hasta Alhama, y desde allí, 15 km de vuelta hasta la fábrica.

¡Qué desesperación de bajada! Os juro que pensé en tirar allí el puto sistema ese. ¡Parecía que iba a partir el manillar! En la circunvalación de Alhama consigo disfrutar durante cinco minutos, pues el firme está bien. Luego tomo la vía de servicio de la autovía -absolutamente tercermundista-, parando cada cinco minutos a sujetar la botellita,... inacabable, como la sesión de hoy.

Al final: 2h15', para 55 km de Verano Azul, y pulsaciones oscilando entre 100 y 200, según estado de desesperación.

Para colmo, hoy es mi aniversario de boda y me he acordado. Empiezo a estar preocupado (me han regalado dos libros “muy recomendados”: Del amor y otros demonios, de G. Márquez, y Espejos, de Eduardo Galeano: gracias kiwidoc).

viernes 13 de marzo de 2009

La tormenta perfecta











¡Cómo se ponen por una pistolita de nada!









Continuando con el capítulo anterior, creo que no hay duda de que la seguridad más tocapelotas del planeta no es árabe, o persa, sino estadounidense. La única diferencia radica en que, tarde o temprano, los yankies te dejarán llamar a un abogado. A este respecto, y teniendo en cuenta que prometí a Sislen, y al doc DD, que acabaría escribiendo sobre Buffalo, hago gala de la brevedad y precisión que me caracterizan y me pongo a ello:

12 de octubre de 2006, día de poco trabajo, y mucho conducir, pues quiero ir desde Toronto, hasta Boston. Pero antes hay que hacer los deberes: salgo temprano del hotel y me voy al lago de enfrente. Me cruzo con una señora y le pido muy cortesmente que me ayude a subir la cremallera de mi nuevo neopreno: sale corriendo. Una segunda paseante se presta a hacerlo, mientras repetía: “you're nutts, man”.

Meto un pie en el agua ¡uufff!-¡Joerrrr, si es casi verano! (digo para mis adentros, pues la voz no me sale del cuerpo). Ya estoy en el agua,... y ya la siento descender a través del cuello del disfraz de triatleta -segundo “uufff”-. Empiezo a nadar. Pronto decido cambiar la táctica ESQUEMA, por la TLM. A pesar de ello no tardo en salir.
Nota del autor: ESQUEMA= Esta Sí Que Me Ahogo; TLM= Tocarse La Minga.

Regreso a donde no debía haber salido, preparo trastos, hago el check-out, y al coche.
Hora y media más tarde estoy con los clientes que tenemos en un sitio muy chulo, sin sequía, llamado Niagara. Tras una hora con ellos, echo un vistazo al río -adjunto foto-, y me preparo para cruzar la frontera canadiense-Yankie (que se fastidien, perdón, se jodan, que las cataratas son infinitamente más chulas desde el lado canadiense).

Llego a la aduana. No espero problemas, ya que llevo matrícula de Quebec, y aquí ni los paran.

-Buenos días, pasaporte. ¿Español? ¿Viene en coche desde allí?
-Uuummm, no, señor, vengo de Montreal, Quebec.
-Estacione y espere allá.


Como decía un tal Yasukazu Hamada, en 1944: “¡Cagoentós los putos yankies!”.
Una hora más tarde: -Acompáñeme. Ya me encuentro frente a una multitud de ventanillas, atendidas por amabilísimos agentes de inmigración:
-¿A dónde va?
-A Boston.
-¿Boston Georgia, Boston Kentucky, o Boston Massachusetts?
-Boston Massachusetts.
-¿Para qué?
-A visitar a un cliente.
-¿A qué se dedica?... ¿Cómo se llama su cliente?
-Martin Abbot Co. Ltd.

Tengo el gusto de conocer a un nuevo agente: -Acompáñeme (pues vale).
Seis horas más tarde, sigo esperando en una especie de calabozo, sin comer ni beber. Al rato:

-¡Ramón Doval!
-¡Sí, señor!

El nuevo colega habla “español”:

-¿Tú porqué usted miente es delito federal y inmigración ley americana?
-¡La hostia santísima del copón divino! ¿Cree usted que se me ocurriría mentir a inmigración de Estados Unidos?
-Usted tu mientes sabes.
-Perdón, señor,
¿le importaría decirme qué ha ocurrido, pues debe ser un malentendido?
-¡Usted tu no va a Boston!
-¿Cómo?
-¡No hay ningún Martin Abbot en Boston!
-Pero..., siento haberles hecho trabajar tan duramente sin necesidad; mire, aquí tengo la tarjeta de visita de M.A.


Unos minutos más tarde: -Usted no va a Boston, vas a Hingham. Puedes continuar.

Hingham es a Boston lo que Majadahonda es a Madrid. Como para acabar en Guantánamo, los cabrones...

Tengo unas ocho horas de coche por delante. Había intentado evitar otro aeropuerto, y aprovechar para disfrutar de la ruta a través de los estados de Nueva York y Massachusetts, pero ya no me da tiempo. Total, paro en el aeropuerto de Buffalo a preguntar horario y precio del vuelo más próximo: sale en una hora, por 120 $. Aparco bien el coche, saco las muestras, una muda y, por supuesto, las zapas y otras herramientas indispensables. Llego al hotel, en Boston, y voy directo al gym, para cumplir con los deberes aplazados por la mañana. Después, merecidas langostas de New England para cenar (tiradas de precio, y buenísimas).

Efectivamente, M.A. no estaba en Boston, por lo cual pago 220 $ al satisfecho taxista. De regreso, Tim Martin me lleva, sobre todo para presumir de nuevo descapotable, aunque se agradece igual.

Nuevas colas, nuevas esperas, mismos asientos estrechos, y mismos mensajes tocapelotas por la megafonía del avión. Tras una hora y cuarto de vuelo, uno de estos mensajes del comandante llama mi atención: -”Señoras y señores, no tenemos más remedio que permanecer en vuelo circular alrededor de Buffalo, con el fin de dar tiempo a los servicios de mantenimiento para limpiar la pista adecuadamente”. Coño, ¿qué habrá pasado?: un derrame de combustible, o algo así. Miro a través de la ventanilla, pero está nublado. Por fin descendemos, y ya a unos metros de tocar tierra descubro que absolutamente todo está cubierto por un enorme y blanco manto. ¡Qué cojones ha tenido el captain! El siguiente mensaje nos informa de que las maletas no van a poder ser recogidas, pues no hay suministro eléctrico en toda la ciudad. En la terminal sólo funcionan las luces de emergencia. Esta era la última etapa de mi viaje, aunque regresaba a casa desde Toronto, así que decido olvidarme de las muestras (esperando manden la maleta a España... algún día). Lo importante va conmigo.

-¡Imágenes reales de aquel día!-







Llego al aparcamiento. El suelo ya está relativamente limpio, pero los coches son irreconocibles, así que me paso hora y media, medio congelado, dándole al botoncito de la llave, esperando ver el tenue destello de los intermitentes bajo la capa de nieve, o escuchar el ahogado bip-bip.

Lo consigo, pero no estoy nada entusiasmado: estos hijos de puta no dejan escapar a nadie sin pagar, y como las vallas, y los aparatos electrónicos, no funcionan, tienen que hacer todo el proceso manualmente. ¡Otras tres horas de suplicio!









Tenía mis dudas, pero ahora sí que estoy seguro de que no voy a poder seguir hacia Canadá. Además, oigo por la radio que la situación es de caos total. Tendré que buscar un hotel por aquí, y no será nada fácil.









Buffalo es una ciudad fantasma. Sólo se ven luces de coches, inmóviles,... y nada de hoteles. Decido salir de las calles principales. Ahora sí que no se ve absolutamente nada, y empiezo a pensar en pasar la noche en el coche, lo cual no es nada recomendable, pues no llevo abrigo, y no queda suficiente gasolina como para dejar el motor y la calefacción en marcha mucho tiempo. De pronto, alguien da unos golpes en mi ventanilla. Abro, y un tipo me pregunta si estoy buscando hotel. Por supuesto, le respondo que sí. Hago unas eses con el coche, a fin de ver lo que hay a mi alrededor, entro en un callejón a mi derecha y aparco como puedo. No vuelvo a ver a Norman Bates.




El hostelero regresa con una linterna, que me ilumina, pero no evita que me hunda en la nieve hasta la cintura. Le pregunto si tiene algo para cenar, y me contesta que no funciona absolutamente nada. Un rato más tarde ya estoy en la cama, después de casi dejarme los dientes en el grifo del cuarto de baño.

Al amanecer descorro las cortinas. No entra mucha luz, pues la nieve cubre gran parte de la ventana. Seguimos sin electricidad, y estoy muerto de hambre, así que decido volver al coche, poner la radio, y desaparecer de Estados Unidos lo antes posible.

Primer problema: no veo el coche. Me concentro en orientarme. Finalmente, creo que debe ser uno de los montículos ubicados frente a unas casas a mi derecha. Saco las zapas de la maleta, meto la chaqueta y me pongo varias capas de ropa de entretiempo. Con nieve hasta la cintura, me aproximo al presunto coche. Una vez allí, empiezo a quitar nieve, a fin de comprobar que se trata del mío, aunque, como no es “realmente mío”, no lo llego a reconocer. Entonces recuerdo que en el llavero está escrito el número de la matrícula. En efecto, se trataba del mío.

Empiezo a hacerme cargo de la situación, y llegan las dudas: ¿Cómo vas a sacar el coche de aquí? ¿Qué te vas a encontrar al final de la calle? ¿Te quedarás atascado hasta la próxima primavera? De pronto oigo que una puerta cercana se abre. En seguida, una amable voz femenina me dice: “Hey! are you nutts? (y ya van dos en 24 horas). La señora, ciertamente amabilísima, me dejó hasta llamar a España, ya que los móviles seguían sin funcionar, y temí que en casa pudieran estar preocupados. Después, me informó de que la ciudad estaba bajo toque de queda, y estaba prohibido circular, con excepción de los servicios de emergencia y el ejercito. Al parecer, todos los fenómenos meteorológicos malignos se habían dado de hostias sobre el Lago Erie, junto a Buffalo, y habían provocado la mayor tormenta de nieve del siglo, inesperadamente. ¡También me dejó una flamante pala quitanieves!

30 metros me separaban de la calle transitable. En una hora había conseguido limpiar unos 6 metros (lo justo como para que los bajos del coche no se atascaran). Total, que hoy me ahorraría el gimnasio, pues aún quedaban cinco horitas de distracción. Un rato más tarde llegaron varios currantes. Se conoce que su coche también estaba inmovilizado, por lo cual estaban encantados, así que no dejaron de mirarme, y animarme, mientras fumaban un cigarrillo tras otro. Cuando sólo faltaba un metro, me ofrecieron su ayuda, la cual rechacé con rotundidad y evidencia (vamos, con un literal “¿os tocáis los cojones, y ahora os vais a ir con la satisfacción de haber hecho la buena acción diaria? ¡Esto lo acabo yo solo, que soy JetLag-Man!" Lo gracioso es que para cuando acabé, ya habían seis coches con el motor arrancado, esperando para reestacionar en zona civilizada (debería haberlo tapado otra vez nada más salir el primero...).

La ciudad estaba desierta, y los semáforos no funcionaban. La radio no dejaba de repetir la prohibición de circular, así que temía encontrarme con patrullas militares. De todas formas, era inevitable, pues sólo unas cuantas calles eran transitables. Oigo una sirena, no sé si es por mí, pero decido parar, bien para esconderme, o para dar comienzo al show del panocho murciano, que no entiende la radio, ni sabe lo que es la nieve. No pasa nada, así que sigo buscando alguna indicación que me dirija a Niagara, o Canadá.



Encuentro la autopista hacia el norte, pero temo más que nunca encontrarme con un peaje, y acabar allí mi huida. Está peligrosísima. El coche apenas cabe entre los muros de nieve, y resulta muy complicado mantenerlo estable. De pronto, junto a un puente, un coche patrulla me repite que está prohibido circular, y que regrese de dondequiera haya salido. Pues como he venido de Toronto, y pasan de seguirme -y de disparar-, a Toronto vuelvo...

¡Increíble!: Tan sólo unos kilómetros al norte de Buffalo se acaba la nieve. En Niagara apenas ha nevado. Veo la frontera. Lo voy a conseguir. Estoy en la aduana. Un agente canadiense se dirige a mí, bajo la ventanilla, y me dice: “adelante, que tenga un buen día”. Un kilómetro más adelante veo un luminoso de Tim Horton's: ¡Las mejores muffins, cookies y brownies de América del Norte!

martes 10 de marzo de 2009

El gym de los jeques




Qué coincidencia: ayer os hablaba del nuevo gimnasio de Murcia, y hoy de el del Golfo Pérsico. Bueno, quizá fuera anteayer (es que ya temo que si escribo más, me puedan dar calambres en los dedos el 4 de octubre, así que estoy de tapering blogero).


Por cierto, que Atalanta -alias “Esparsaco”, pues ya lleva 33 maratones en el saco-, y yo, estamos de acuerdo en que hablar de triatlón en los blogs de triatlón es de bastante mal gusto, y últimamente no hago otra cosa...


Precisamente, ayer comenté por ahí que no tenía muy claro dónde entrenar estos días. Por una parte, sé que no me voy a saltar entrenamientos -aunque por motivos de trabajo, o desplazamientos, me pueda tocar hacer el doble de deberes algún día-. Sobre todo porque estando solo tendría delito no sacar tiempo para cumplir con las obligaciones,... o tal vez tendría delito cumplirlas:


Hace unos años, salía yo del gimnasio del hotel, en un país de Irán, y no volverán, cuando seis Guardias de la Revolución me rodearon y comenzaron a zarandearme y a gritarme en persi. Se conoce que el chandal que llevaba no era suficientemente largo, y enseñaba los gemelos. ¡Pero si no tengo! bueno, pues siguieron gritándome hasta que conseguí llegar al ascensor. Afortunadamente, pasaron de subirse.


El año pasado, después de nadar en una laguna preciosa, en Emiratos Arabes, me fue imposible encontrar un taxi que me llevara de regreso al hotel. Así que mis chanclas y yo anduvimos durante tres horas, ya de noche, tratando de solucionar el asunto. Finalmente, me acerqué a un coche que acababa de estacionar cerca de donde me encontraba, de él salió una señora -o un fantasma de negro-, y le pregunté desde la distancia: “taxi plis, taxi plis”, con la cara de gilipollas que me caracteriza en tales circunstancias. Aún no estaba a veinte metros de ella cuando cuatro personas se avalanzaron sobre mí, “me secuestraron” y me metieron en un coche. Afortunadamente hablaban inglés. Eran policías, de origen paquistaní (los árabes locales no trabajan: hacen negocios). Al parecer, me habían estado siguiendo por cámaras de seguridad desde unas horas antes, hasta que cometí la torpeza de dirigirme a una de sus chicas. Tras mil gritos y preguntas, abrieron la puerta del coche y me invitaron a salir. Era mi hotel.


Creo que ya os había contado estas anécdotas, pero es que cuando estoy por aquí, me gusta tenerlas presentes (por cierto, no debería hacer mucho el payaso, que internet está censurado y podría liarla). El que sí sabe de estas cosas es nuestro compañero que “se llama Lores, Mildo Lores”. Se ve que trabaja para Su Majestad, como el otro, es más JetLag-Man que yo, y no cuenta ná: como debe ser.


Todo este rollo sólo para contar que no voy a ir a ninguna laguna, ni a enseñar mis inexistentes gemelos por el hotel. Esta tarde, el mismísimo jefe de la cosa del hotel me ha acompañado a un gimnasio, pues “le quedaba de paso”, y me ha presentado al jefe de la cosa del gimnasio, conocido suyo, a fin de que me permitieran utilizar sus instalaciones estos días: ¡7 pisos, todo lo que podáis imaginar, comida de cortesía en cada piso, spa y, por supuesto, piscina de 25 metros vacía!




¡La mitad es gimnasio!


Tras visitarlo, pongo cara de pocker y empiezo a negociar el precio. Me dicen que 100 leuros al día. Las mando a ver al director -por no mandarlas a tomar por saco-. Me dicen que no hay descuentos. Pido que me dejen un día para probarlo. Me dicen que ok. Saco otro día gratis. Consigo bajar los 100 diarios a 50, que ya está bien Mohamed. Hecho. Siguen siendo 100 putos leuros, para cuatro días de entrenamiento,... ¡lo cual espero Dios tenga en cuenta el próximo 4 de octubre!

Como nada es perfecto, después de una hora de spinning y otra de gym, resulta que la piscina no estaba vacía. El inclemente Clemente se queja últimamente del follonero que pasa de vez en cuando por todo blog que se precie (éste no da la talla). Pues bien, se conoce que en estos países donde los hombres no son cariñosos con las mujeres,... tienden a serlo entre ellos (todo el mundo merece un poco de cariño, y, aunque esté prohibido ser maricón, los cojones, en sentido figurado, los tocan la mar de bien). Un día, en Irán y no volverán, estuve haciendo hora y media de bici estática frente a la piscina, donde dos tíos no pararon de manosearse y hacerse carantoñas. Otra vez, en Egipto, tuve que dar una hostia a través de la cortina de la ducha a un tío que me preguntaba por enésima vez ¡si se podía duchar conmigo! Veis, esa sí fue una buena experiencia, pues dar hostias en mojado viene muy bien para empezar un triatlón. Bueno, y como no podía ser menos, hoy no me han quitado ojo de encima mientras nadaba. Lo que me fastidia, perdón, me jode, es que después de 3h15 de tute, me he metido en el Jacuzzi, y a los diez segundos se ha metido él. Así que el entreno ha concluido con una rauda escapada, tras diez segundos de relax.



¡Si es que estoy en esa edad que sólo ligo con cincuentones! Al menos éste tenía pasta y podía ponerme un pisito...

miércoles 21 de enero de 2009

Como la Iberia


Llevaba muchos meses esperando. Por fin veo en Internet que se ha inaugurado en Murcia el único centro deportivo –municipal- en el cual se puede swimbikerunear sin salir de la puerta. Las instalaciones son excelentes, e incluyen: dos piscinas de 25 m., salas de musculación, sección de spinning, cintas para correr, spa, aparcamiento...

Ayer me tocaba recoger a los niños del cole, sobre las cuatro. Luego debería pasar por ellos después de su clase de tenis, sobre las siete. Total: tengo tiempo de pasar por un cajero, encontrar el club, nadar, hacer una horita de spinning, y salir zumbando para el tenis.

Son las cuatro y media. Preciosas instalaciones, y bien comunicadas: entre el trabajo y mi casa, sin desvíos de 20 km., como hasta ahora.

Cola de veinte personas en la recepción. Son las cinco menos diez. Finalmente:


-Buenas tardes, me gustaría hacerme socio, pero quería pedirles un favor: salgo mañana de viaje, hasta fin de mes, así que me gustaría pagar la inscripción, así como la mensualidad correspondiente a febrero. Por supuesto, puedo pagar hoy por
nadar.
-Uy, eso es imposible, ¿cómo vas a pagar febrero, si estamos en enero?
-Por supuesto, tiene usted razón. Por eso he dicho que se trataba de un favor. No sería lógico pagar 55 euros por nadar un día, ¿no cree?
-Eso es imposible.
-¿Qué es imposible? Si me permite la pregunta.
-Nadar sin que seas socio.
-Por eso he empezado diciendole que quiero pagar mi cuota de socio,... pero que no me parece lógico pagar enero, ya que mañana salgo de viaje.
-Es que eso no se puede hacer.
-Bueno, comencemos de nuevo: ¿puedo pagar una sesión de natación?
-Lo siento, este club es sólo para sus asociados.
-Le aseguro que estoy convencido y estoy dispuesto a pagar ahora mismo.
-¿Vas a pagar también enero?
-Perdón, ¿podría hablar con su superior? No, no es para quejarme de usted, que es amabilísima, sino para intentar que me dejen probar las instalaciones, con el fin de hacerme socio en febrero.

Sale el jefecillo de turno y dice: “Mari Pili, ven un momentico”.




Las cinco y cinco minutos...
-Dime.
-Hola, mi nombre es... Estoy impresionado con sus instalaciones, bla, bla, bla.. Mañana salgo de viaje... ¿podría aprovechar para nadar y hacer spinning, pagando una cuota diaria?
-Lo siento,... eso es imposible.
-¿Qué es imposible? Si no le importa.
-Hacer uso de la piscina sin ser socio.
Las cinco y cuarto...
-Vamos a ver: yo le doy 20 euros, y usted me deja nadar y hacer spinning.
-El spinning no empieza hasta las 6.
-No, no... si yo sólo quiero entrar en la sala, a oscuras, y probar la bici un ratillo, sin romper nada.
-Ah, no, no, no... las bicicletas de spinning son sólo para las clases.
-A propósito, ¿podría verlas?
-Para qué, si son buenísimas.
-Vale, ¿me puede usted decir si la barra del manillar se puede adaptar adelante/atrás?
-¿Y eso qué más te da?
-Pues como usted comprenderá, no es lo mismo una chica de 1,60 m., que un chico de 1,90 m., o viceversa, así que tengo curiosidad por verlas.
-Espera, que te busco un monitor para que te enseñe el gimnasio.
Las cinco y media...
-Lo siento, todos están ocupados.
-Bueno, bien, vale, pues... ¿puedo nadar, por favor y gracias de antemano?
-¿Pagarías diez euros?
-Por supuesto, muchísimas gracias.
-¿Dinero? ¡No!, dinero no aceptamos.
-Entonces... ¿tengo que darles mi reloj, por nadar un solo día?
-Sólo tarjetas.
-Por favor, déjeme nadar un rato, se lo pido, que me he dejado la cartera en el coche y está lejísimos. No he traído más que el DNI, y 120 euros, para pagar mi cuota y el mes de febrero.
-Imposible... Lo siento mucho...

Las seis menos cuarto...

-¿Aceptan American Express?
-¿Eso qué es lo que es?
-Pues una tarjeta.
-Sólo aceptamos Visa de Cajamurcia.
-Señorita, el banco es indiferente, ¿qué más da si es de Cajamurcia, o de cualquier otro banco?
-Lo siento, tengo que consultarlo.

Las seis menos cinco...


-Tengo buenas noticias para ti: aceptamos tu tarjeta.

Miro alrededor y veo el horario: ¡cierran a mediodía, y no abren los fines de semana!. El tontolcapullo del jefecillo sigue por allí, y le digo: -¡Pero bueno!, ¿cómo es posible que un club, que está rodeado de oficinas, cierre a mediodía? –Eso nos pregunta todo el mundo. –Pero, ¿van a pensárselo? - No lo sé.


Me cambio rapidísimamente, mientras sigo blasfemando y maldiciendo de todas las formas posibles, pero para mis adentros, pues cuando la gente no tiene ni puta idea de nada, no hay por qué ponerse a su altura y discutir.

Afortunadamente, sólo somos dos nadadores. Salto a la calle, entonces un monitor me llama y me dice que tengo que utilizar la misma calle que el otro nadador. Le digo:

-Mira, macho: voy bastante caliente, y no tengo tiempo de darte explicaciones. Hasta que no seamos una persona por calle, no pienso compartirla con nadie.
-Es que tenemos órdenes de ir usando otras calles a medida que se van llenando.

-Conclusión: Avísame, por favor, ¡cuando venga la puta Guardia Civil, que de aquí no me saca ni mi madre!

Nado una hora y salgo zumbando para la ducha. Cuando estoy en plena jabonada, abro los ojos y veo a una maruja ballenata delante, que está diciendo: “Pepe,... ¡lávate bien los pieseticos, que te echan peste!".

Llego tarde al tenis,... pero las niñas siguen allí.

¡No vuelvo a pisar ese sitio!

viernes 16 de enero de 2009

¿Lance qué?


Como de costumbre, el doctor Brezmes ha planteado un buen debate.


Más que estar pensando en si Lance Armstrong será capaz de recuperar el nivel de forma que tenía hace años, después de 3 alejado de los entrenamientos intensos, o si se puede ser un crack más allá de los 36 años, me interesa la faceta psicológica.

Armstrong ha comentado que tiene previsto, en un futuro próximo, dedicarse al triatlón de larga distancia. Si tenemos en cuenta que fue el mejor triatleta norteamericano, de corta distancia, de finales de los ochenta, podemos dar por hecho que el pájaro nada bien. Curiosamente, últimamente ha dicho que ha nadado durante estos años más que en toda su vida. Con la excusa de recaudar fondos para su fundación, ha corrido tres maratones en los últimos dos años, con una mejor marca de 2h46’. En cuanto a sus cualidades como ciclista, es obvio que no hay nada nuevo que comentar. Pero,... ¿qué ocurre con el rendimiento psicológico, una vez se han cumplido todos los sueños que un deportista profesional puede haber anhelado durante años de preparación y competición?


Antes sabía bastante sobre tenis. Por supuesto, mi ídolo de juventud –incluso ahora- fue Bjorn Borg, el hombre de hielo sueco. Borg, con un estilo hasta entonces inaudito, fue capaz de ganar 6 Roland Garros, en siete años. A pesar de su juego largo y técnica apropiada para el juego sobre pistas lentas, su físico e incuestionable talento le permitieron ganar 5 Wimbledon seguidos, el último de ellos contra un hasta entonces desconocido John McEnroe, quien le destronaría en la siguiente, y sexta, final -tan dramática como la que protagonizaron este año Nadal y Federer-. Muchos más títulos se sumaron a estos –a pesar de que no se prodigaba mucho-. Con sólo 26 años (rey indiscutible del tenis y multimillonario), decidió tomarse unas semanas sabáticas... Desde entonces, nunca más fue el mismo: se le vio manifestar emociones en la pista por primera vez en su carrera, y no ganó ningún otro torneo. Después, las mujeres y sus socios empresariales le llevaron a la ruina. Dos intentos de suicidio lo dicen todo. Hace unos años fue invitado a participar en torneos de veteranos legendarios. Está sano, pero tampoco gana un partido.

¡Oh, es mi héroe!

Creo que es un buen ejemplo sobre la importancia del carácter, la mentalización y la ambición en el deporte, y de cómo un pequeño cambio de actitud, hábitos o, simplemente, pérdida de motivación, pueden afectar a cualquier persona.

Lance no es así. Desde su retiro su estrella se ha acrecentado, y no ha perdido un ápice de la arrogancia y ambición que lo caracterizaron. Veremos cómo acaba su relación con Alberto Contador este año.

Volviendo a su interés por el IRONMAN, sólo puedo dejar mi modesto comentario, pero espero que los doctores y expertos que tienen la amabilidad de leerme, dejen su réplica a estos pensamientos: creo que en natación está a la altura del grueso del grupo profesional (seguramente más rápido que Stadler, pero menos que Potts, o sea, al nivel de los Llanos y compañía. ¿Cuánta ventaja puede sacar en la bici? Aunque hay muy buenos ciclistas en el tri, se trata de un experto en contrareloj, y por mucho que no esté en su mejor forma –o edad-, la diferencia podría ser de escándalo, aunque luego lo pagaría en el maratón. Total, que me mojo y digo que puede sacar 10’ a los rivales con opciones a la victoria final. ¿Cuánto hace en maratón un tío que tiene 2h46’ como mejor marca? Pues imagino que unos 20’ más (si es que no se ha pasado de ritmo en la bici y acaba arrastrándose). Pongamos 3h05.

Conclusión: creo que Lance será tan "hijoputa" como siempre lo fue (tanto para entrenar, como para competir), y si sabe dosificarse bien, estará en un top ten en Kona ¿Y qué pasaría si consiguiera mejorar la carrera a pie?... Pues que ganaría por cojones, que no le faltan.


Please comments.

jueves 15 de enero de 2009

Nueva posición cabreado



En esta ocasión, Ramón luce unas mallas negras ajustadas que insinúan la esbeltez de su figura, complementadas con un glamuroso top blanco (obsérvese el detalle de las pegatinas del casco, copia auténtica de las originales hawaiianas).

La potencia ya no es la que era, dado que su erección ha perdido 1,5 cm, aunque se ha visto compensada con una ganancia de 1,5 cm en longitud. Asimismo, se ha elevado el sillín medio centímetro, con el fin de resaltar el protagonismo de la parte posterior de Ramón.



Cambios (respecto a las fotos de la entrada anterior):
  • Potencia: en lugar de bajarla, he dado la vuelta a la que aparece en la entrada anterior -chaqueta gris-, con lo cual ha bajado 2,5 cm (1,5 respecto a las de chaqueta roja).

  • Acoples: he adelantado las barras 1,5 cm, aunque los apoyacodos siguen a la misma distancia.

  • Sillín: 5 mm más alto que en fotos con chaqueta roja, y 1,5 cm más que con chaqueta gris.

  • Piernas: siguen igual de poderosas, y en temporada baja (o sea, sin rasurar, razón por la cual no puedo posar en culotte corto).

  • Casco: para bajar de 9 horas -en el sector bici-, no creo que sea necesario llevar casco aero, aunque si algún amable lector quiere que le cuide el suyo, con pagatinas de kona incluidas, prometo hacerlo esmeradamente.

Muchas gracias de antemano por vuestra crítica ¡constructiva!